93. PALABRAS ENCADENADAS
Cría. Agresión. Once. Célibe. Belleza. Zaherir. Irse. Semen. Mentira. Rabia…
El doctor llama a los familiares de la paciente de la habitación número 202: el pronóstico no es bueno. Volar sin tener alas, nunca lo es. Y ahora, lo único que le quedaba entero, los huesos, están también quebrados. Ya nada está en su sitio y su mente se distrae encadenando palabras sin encontrar ninguna que enlace con la vida. La máquina que pone de manifiesto que tiene en alguna parte un corazón latiendo, lanza un pitido largo y alguien pide un médico. Su madre trae un sacerdote y al entrar el alzacuellos en su campo de visión, la atropellan las palabras sin orden ni permiso: temor, odio, final… sin percatarse que esta vez los vocablos no están encadenados y que no hay ninguno que case con perdón.

