DESORDENISMO
Aurora era superordenada antes de formar una familia. Después, al compartir su vida con sus hijos y su marido, tuvo que adaptarse y ceder espacio a cierto desorden, aunque al principio le costó tiempo y energía.
Con los años se quedó sola y comenzó a pintar. El arte la sumió en un estado de creatividad febril y el orden dejó de importarle. Se volvía otra: los tubos de colores se esparcían por la habitación que había convertido en estudio.
Intentó recuperar el control, pero volvía una y otra vez al caos.
A ello se sumó un problema de cataratas que le impedía distinguir bien los colores.
El resultado fueron unos cuadros desestructurados y anárquicos, entre cubistas, abstractos y casi mágicos.
Tras su muerte, alguien los rescató del olvido, alcanzando grandes cuotas de popularidad. Había nacido un nuevo estilo pictórico: el desordenismo.

