97. Perdido en la vida
Los apuntes esparcidos cubren la mesa. La alfombra salpicada de hojas garabateadas esconde el caos nocturno. Ya no encuentro consuelo en los libros, ni siquiera en la bebida. Guardados en los márgenes de la memoria están los días en que pintaba de azul el cielo y ponía música en horas vespertinas. Y bailábamos, y soñábamos que volábamos juntos con las golondrinas que visitan nuestra ventana. Y tú te fuiste con ellas, aquella tarde de tormenta.
Desde entonces mi vida es un desorden continúo, no logro escribir dos versos seguidos, ni juntar las palabras precisas. Vivo en un bucle de indecisiones que no me dejan avanzar. Mi lugar favorito para aparcar los recuerdos de aquella noche, siempre terminan ahí, en tu compañía vacía, en tu ausencia. Por eso no logro arrancar el vehículo que me saque a flote de mis pensamientos. Porque a pesar de la visita de las musas, algo nada dentro de mí, que siempre me hace naufragar.

