04. WITH
Recuerdo haber aprendido los posesivos en clase, todo seguido: mi, tu, su. Sonaban al nombre de una marca de comida para perros.
Pronto los conjugué: mi bicicleta, mi casa, mi ciudad, mi colegio. Nunca me pregunté qué significaba exactamente ese mi. Bastaba con decirlo para sentir que tenía un lugar.
Años después, viendo Casablanca, entendí que el inglés distingue donde el español confunde. Cuando Rick le dice a Ilsa «you belong with Victor», no habla de propiedad, sino de lugar, de compañía, de un destino compartido.
Entonces comprendí que mi colegio nunca fue mío como se posee un objeto. Yo pertenecía a ese lugar y a quienes llenaban de voces las aulas, la biblioteca o el patio. El posesivo me había engañado: no nombraba una propiedad, sino aquello a lo que pertenecía.
Mi pareja se fue. Lo que echo de menos no es el «mi», sino el «with».

