Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

Las Américas de mi abuelo

En el Casino del Muelle todos llamaban “don Ernesto” a mi abuelo. Mi madre decía que pasaba allí las mañanas por eso, por el respeto que despertaba en ellos, aunque él dijera que iba por echar la partida. Los sábados me llevaba con él y, por el camino, me dejaba sus cosas. «Ten cuidado con el bastón —me insistía— que es de materiales nobles». El sombrero también era valioso —un Montecristi auténtico—, pero tenía tantos como ese que no parecía importarle la suerte que corriera. Si por casualidad se me caía al suelo, lo recogía con aire paciente, lo limpiaba en la manga de la guayabera y me lo ponía de nuevo. A veces, en sitios donde nadie podía vernos, me dejaba además el diente de oro. «Ahora sí que pareces un indiano de verdad», me decía ufano, adelantándose un paso para poder mirarme. Yo levantaba entonces la cabeza, me encajaba bien el sombrero y agarraba fuerte el puño de marfil tallado, pero sobre todo intentaba no tragarme el diente, que según contaba mi padre, enarcando mucho las cejas, el abuelo lo había obtenido a cambio de una persona sin “tachas”.

2 Responses

  1. Me recordó a mi abuelo, emigrado a Argentina muchos años, que nos contaba sus batallitas fabuladas a los nietos. El texto muy bueno, todo estupendo, muy gráfico, costumbrista incluso, graciosísimo los del niño con el diente… Hasta las últimas palabras, que me dejan descolocada y pensando mal.

  2. Ángel Saiz Mora

    No bay nadie más objetivo que un niño, observador, inocente y ecuánime por definición. Para el de tu relato, que también hace las veces de narrador, la figura de su abuelo es fascinante, aunque nota que no es oro todo lo que reluce, y nunca mejor dicho, la valoración de su padre también contribuye a ello.
    Siempre es un gustazo leerte, Enroque.
    Un abrazo y suerte

Leave a Reply