Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

54. Afantasía

—Vamos, chico —se impacientaba el genio—, que no tenemos todo el día.

Pero él no necesitaba nada. Ahora, incluso, disponía de cama propia. Había dejado la deslomante recogida de fruta por un trabajo cómodo en el almacén. Aquí, sentado, solo debía abrillantar un montón de herrumbrosas lámparas de aceite. ¿Por qué narices tuvo que salir el gigantón de una de ellas? Y encima exigiendo no uno, sino dos.

—Ah, ya sé por qué callas —prosiguió todavía envuelto en humo—. Tendré que elegir yo mismo el primero. No hay otro remedio. Ea, concedido. Mañana pedirás el segundo y quedaré libre.

El muchacho pedaleó de vuelta al piso compartido, olvidando en su camino aquel encuentro. Durante la noche ocurrió algo extraño: soñó por primera vez. Al despertar, imaginó que vivía en una mansión. Mientras subía la cuesta sobre la bicicleta de segunda mano, su mente se inundó con lujosos deportivos. Y el salitre del mar entró en sus pulmones desbancando al olor putrefacto de los contenedores callejeros. Con la mirada hirviente, entró en el local buscando al genio hasta encontrarlo.

—Chico, ahora que ya tienes imaginación, ¿cuál es tu último deseo?

—Dejar de tenerla —respondió de inmediato.

16 Responses

  1. Gema Herráez

    Que buena la idea que subyace en el relato. Para que la imaginación si luego tiene que volver a su realidad. Con que poco se conforma y otros nunca están satisfechos con lo que tienen y desean más y más. Algunos no tendrían suficiente con un solo genio.
    Muy realista y un poco triste reconozco.
    Un abrazo

    1. María Gil

      Pues sí. ¿Un genio? ¿Dos único deseos? Insuficiente. Este chico, además, no tenía la capacidad de crear imágenes en su mente y vivía feliz. Pero al poder hacerlo se dio cuenta de lo peligroso que es querer acaparar riquezas sin fin.

      Un abrazo, Gema.

    1. María Gil

      Edita, estaba buscando cómo se llamaba esta incapacidad de no poder crear imágenes en la mente, de no poder soñar… Como hay nombre para todo, supuse que también lo habría para esto. jeje. Y así encontré «afantasía».
      Un abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    Ya se sabe aquello de «no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita». Hay quien es dichoso con lo puesto y no quiere imaginar un mundo supuestamente mejor, porque ya lo tiene y no precisa deslumbrarse con otros diferentes, que al contrario, distorsionan su quietud.
    Un planteamiento diferente para una historia sencilla y profunda a la vez, sorprendente en su aparente sencillez, que no lo es
    Un abrazo y suerte, María.

  3. Rosalía Guerrero

    ¡¡¡Buenísimo!!! donde cualquiera (yo) hubiera pedido (por ejemplo) el bote de la primitiva, este pobre muchacho tiene tan asumido su lugar en el mundo que ni siquiera se le ocurre que pueda salir de él.
    Es muy tierno el personaje, pero me da penica porque se ha rendido antes de luchar. Aunque entiendo que lo que criticas es esa avaricia que no cesa nunca.
    Un abrazo y suerte.

    1. María Gil

      Si, la envidia, la avaricia…por ahí iba. Yo, desde luego, me habría ido también a por el bote de la primitiva.
      Un abrazo, Rosalía

  4. Buenísimo, María, me parece espectacular. El genio que da por supuesto que el muchacho va a querer ciertas cosas en cuanto sepa que existen, y él que se resiste a abandonar su vida sencilla, incluso habiendo intuido la alternativa. Bien por él: no todos podríamos resistirnos a esa tremenda tentación. Una versión de Aladín que da qué pensar.
    Abrazote, querida amiga.

    1. María Gil

      Hay que ver la cantidad de juego que da la historia de la Aladín… Ésta, una más.

      Un beso, amiga mía. Me alegro de que te guste.

  5. Rosy Val

    O puede que también tenga miedo a lo desconocido, más vale lo malo….
    Conformarse es una forma de elegir. Me ha gustado tu cuento, María!
    Un abrazo. Y suerte!

  6. Esperanza Tirado

    Si es que soñar con castillos en el aire ya sabemos las consecuencias que trae. Y que otro te diga lo que tienes que pedir para vivir bien… mala cosa.
    Así que, sensato tu prota, pensará eso de virgencita, que me quede como estoy, que ya cada cual se busque sus realidades.
    Que los sueños, sueños son.

    1. María Gil

      Y, sobre todo, soñar de repente, imaginar por primera vez en tu vida. Uffff,qué descoloque,jeje.
      Un abrazo grande, Esperanza

  7. Nuria

    Maravilloso, María. Pero fíjate, yo me quedo con la imaginación, a veces te puede salvar la vida. Un abrazo grande y mucha suerte. ❤️❤️

Leave a Reply