Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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22 Alivio de luto (María José Escudero)

 

Siempre trabajó a destajo, dejándose la vista. Había muchas bocas que alimentar y el jornal de un cantero colérico que desayunaba aguardiente con pan y las propinas de una costurera silenciosa que leía a escondidas daban para poco. Se acostumbró a ocultar las heridas, hasta que Emiliano enfermó y el dolor le hizo más débil. Piensa esas cosas mientras lo amortaja.

El luto se lleva en el corazón, si es que se lleva. Por eso ha elegido un vestido de color malva, de alivio. Porque así es como se siente: aliviada. Este, además, se lo regaló, años atrás, el médico del pueblo. Suspira cuando piensa en don Francisco, no lo puede evitar. Evoca la ternura con la que la asistió en los últimos partos, la delicadeza de sus manos al curarla, aquellas miradas que la ayudaban a soportar los sobresaltos.

Acabada la tarea, sacude sus manos resentidas y se permite un último desahogo:”He parido siete hijos— le susurra al difunto—, pero querer, lo que se dice querer, sólo quiero a Paquito. Que lo sepas”. Luego, abre la ventana para ventilar la alcoba y observa como un  bellísimo cielo otoñal se cuela en el espejo de la cómoda.

10 Respuestas

  1. Barceló Martínez

    Hola, María José.
    Diferentes motivos me han mantenido un poco alejado del blog durante un tiempo. Que están siendo tiempos difíciles para todo el mundo no es ningún secreto. Lo primero que quería era agradecerte tu comentario de la convocatoria anterior. Mi respuesta llegó muy a destiempo con lo que no sé si la leerías, espero que sí.
    Acerca de este relato, decirte que está narrado, como nos tienes acostumbrados, con maestría. Una historia un tanto triste de vidas atribuladas, nadie debería permanecer junto a otra persona si no hay amor, siempre he creído que eso es vivir una mentira a dos bandas, pero desgraciadamente esto no ha sido nada poco habitual en la historia y me atrevería a decir que, aunque han cambiado mucho las cosas, aún hay gente que vive esa clase de mentira.
    Quiero felicitarte por tus recientes éxitos en ENTC, sin duda, más que merecidos. Quise participar en el «ENTCERRADOS EXTRA», pero llegué tarde. Hubiera dado todo lo mejor de mi por intentar hacerme con ese premiazo, ni más ni menos, que una ilustración tuya.
    Deseo que estéis muy bien tú y los tuyos y que esto, dentro de poco, solo sea una historia más que contar, aunque sea una que hayamos vivido en primera persona.
    Un cariñoso abrazo.

  2. María José Escudero

    Hola, Ángel . Me alegra muchísimo tu visita. Te lo agradezco de veras. Ya he advertido que has estado un poquito alejado. Por supuesto que leí tu respuesta a mi comentario. Mire unas cuantas veces porque estaba segura de que contestarías. Gracias por tus felicitaciones.
    Yo también espero y deseo que esto pase pronto, y pasará, seguro. Con paciencia y responsabilidad saldremos adelante. Cuida y cuídate. Un abrazo y nos leemos.

  3. María José Escudero

    Muchísimas gracias, Rafa por la visita y por tu amabilísimo comentario. Estar en tu quiniela es uno de los mejores elogios. Gracias de nuevo y un beso desde este encierro necesario.

  4. Ángel Saiz Mora

    Toda muerte nos hace pensar, nos preocupa y nos recuerda la nuestra, tanto más, cuanto más cerca nos toca. La de un marido no puede ser menos, aunque, en este caso, el susodicho se ganó a pulso que, en lugar de lágrimas y pesar, su marcha solo produjese alivio. Desconocía que el color malva se asociase a ese sentimiento, a la vez que al luto, algo muy apropiado para el tema de la moda y para este relato, como también lo es el que esté unido al Día de la Mujer, cuyos derechos se siguen viendo aún, en demasiadas ocasiones, pisoteados. Ese alivio también se manifiesta al final, con el aire que penetra triunfal en ese hogar para terminar de limpiarlo de un ambiente tóxico y opresivo, con la confesión de que el padre de su hijo más querido es alguien que la consoló y quiso: el médico del pueblo.
    Una trama muy bien desarrollada, una lectura elegante, una mujer luchadora y un mensaje justo.
    Un abrazo y suerte, María José

    1. María José Escudero

      El alivio de luto tiene sus colores: grises, violetas, malvas…En este caso el color elegido por la protagonista es el malva, porque, al hacer inventario de su vida junto a su difunto marido, es el color más coherente con su ánimo. En este caso también, como tú señalas, es el color de las mujeres que reivindican dignidad.
      Muchísimas gracias, Ángel por tu grata visita y por tu siempre amable y acertado comentario. Un abrazo, Ángel. Gracias.

      1. María José Escudero

        Muchísimas gracias, me alegra muchísimo tu visita y no digamos el comentario. Un abrazo desde Santander. Cuidaos mucho, Jesus.

  5. María José Escudero

    Hola, Pablo: Muchisimas gracias por acercarte y comentar. Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Gracias de nuevo y un abrazo ( abrazote) desde Santander. Nos leemos.

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