19. Amor por la lectura
Todas las mañanas saluda a la bibliotecaria, sonríe y se dirige a un anaquel distinto al del día anterior. Coge un libro al azar, siempre con un ligero temblor. Observa la portada, la acaricia e intenta sentir el título en las yemas de los dedos. Lo abre por cualquier página y lo huele con los ojos cerrados. Si le devuelve un olor seco, rancio, fantasea con una detective peligrosa, un pasado peliagudo, una melena pelirroja, carreras, una pistola, un amor. Cuando el libro desprende alguna esencia química, metálica, imagina una hermosa astronauta, una nave espacial, otros mundos, otros seres, un cuásar, un amor. Si tiene aromas dulces, de madera, de vainilla, piensa en una heroína de ojos de miel, de lágrima fácil, entre sombras, entre luces, una ruptura, un amor. Se sienta en uno de los sofás y pasa las hojas poco a poco. Cuando llega al final, lo cierra, suspira y lo deja donde lo encontró, con cuidado. Al salir, sonríe de nuevo a la bibliotecaria e imagina cómo podrían ser sus días si supiera leer.


Precioso, Rafa. Eso es imaginación, y lo demás son tonterías.
Igual le decepcionarían las historias si pudiera conocerlas en vez de vivirlas… quién sabe…
Besazos.
Rafael , que ternura y que última frase.
Yo sé traducir símbolos/ letras y pienso que eso es leer, pero quiero desaprenderlo si con eso ganó el súper poder de amar así los libros.
Me gusta tu relato por dos cosas sobre todo: la primera es por lo que cuenta y cómo lo cuenta; y la segunda es por la historia que nos cuentas por detrás, como esos buenos micros que son capaces de contarte dos historias, la «oficial» y la «otra». Esa palabra repetida, reincidente en cualquier «lectura», nos habla de lo que quiere o necesita tu protagonista. Cómo hablar de la soledad sin mencionar la soledad.
Enhorabuena, y un abrazo.
Sensacional en el sentido amplio de la palabra.
¡Abrazo!
Sus días diría que son perfectos. Con la visita a la biblioteca, el aroma de los libros rodeándole y la sonrisa de la bibliotecaria.
Un ritual maravilloso que con la última frase no sé si descoloca o redondea.
A veces saber demasiado puede cansar.
Aunque me lo imagino aprendiendo a leer de la mano de esa bibliotecaria. Pero eso ya es otra historia.
Mucha suerte ♣
Quien no sabe leer podría suplirlo con su propia imaginación, aunque se perdería mucho: disfrutar con la de otros hasta el infinito, será por libros. Quién sabe, tal vez la bibliotecaria acabe por enseñarle a interpretar las letras si le confiesa su carencia.
Un relato lleno de ternura, Rafa
Un abrazo y suerte
Muy bonito y tierno, Rafa. Una maravillosa parestesia, inteligente e imaginativa, que nos muestra formas de vivir la ficción con sensaciones reales. Un abrazo y suerte.
Rafa, qué preciosidad, y qué bien has usado el olfato, un sentido del que a menudo nos olvidamos. Ojalá tu protagonista aprende a leer, aunque se arriesga a que le decepcione lo que lea. En ese caso, siempre le quedará escribir.
Un abrazo y suerte.
No sé como llevas el cupo para el libro de 2026. Si te queda hueco (igual ya no) este relato iría de cabeza. Sobra decir que me parece excelente.
Un relato muy tierno, Rafael, mucha suerte.
Saludos.
El final no es todo. Ha aprendido con los sentidos a amar las historias. Ingenioso y un poquito tierno.
Perdón, quería decir que el final lo es todo.
A ver Rafa: Un suspiro, una mirada y una segunda sonrisa enamorada.
Con ese olfato maravilloso no es necesario saber leer y esa imaginación maravillosa en la que cabe todo.
¡Qué bonita historia de amor!
Me ha encantado, Rafa.
Mucha suerte y un abrazo.
Gracias, fermosuras que por aquí pasáis, leéis y comentáis. Sois ánimos. Abrazos a capazos.
Qué hermoso tu micro, querido Rafael, y cómo me identifico con ese hiper sensible olfateador de libros desconocidos. Cuando yo iba al cole, también me fascinaba el olor del papel impreso de los libros nuevos, a estrenar, fuera cual fuera su contenido. Un abrazo y suerte, guapo.
Pero qué bonito, Rafael. Tanta sensibilidad tiene tu protagonista que, y voy a decir una barbaridad, casi no necesita saber leer. ¡Lo que se puede hacer por amor!
Precioso