Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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57. Compromiso (Alberto Jesús Vargas)

La adolescente atraviesa el parque de camino a casa. El vivo color de las flores contrasta con el gris aburrido de su uniforme escolar. Hoy, por algún motivo, no la acompaña su inseparable amiga. Aprovechando tal circunstancia, un niño de su colegio, al que reconoce enseguida, le sale al paso. Es el pequeñajo con gafas redondas y carita de gorrión que dos cursos por debajo siempre la mira como el que mira a la luna. Ya frente a ella, rodilla hincada en el suelo, el chaval le pregunta que si quiere ser su novia mientras abre un estuchito que guarda una sortija con un hermoso diamante engarzado. Deslumbrada por la joya, la chica es incapaz de decir que no y sin decir tampoco que sí, acepta el regalo que le viene grande a sus dedos finos. Y el ingenuo pretendiente, sintiéndose por fin querido por alguien, se marcha corriendo para esconder sus lágrimas y confía en que su madre, en ese desorden que le ha dejado el abandono de papá, no echará de menos el anillo de compromiso que seguro ya no va a querer usar.

29 Responses

  1. María Gil

    Qué historia tan tierna, Alberto. Me ha encantado. Imagino a ese chaval, que sobra en todas partes, disfrutando de su momento de «amor» y me conmuevo con sus lágrimas. Pero ese anillo de compromiso…¡ay!… Me temo que no le espera nada bueno en su no-familia.

    Un abrazo.

    1. Querida María, me ha gustado esa manera que has tenido de definir al personaje como «ese chaval que sobra en todas partes» Como bien has entendido, no se le puede augurar un bonito futuro inmediato. Gracias por tu comentario.

  2. Ángel Saiz Mora

    Este muchacho, definitivamente, ha dejado de ser un niño al tomar una decisión propia y comprometida, movida por el corazón, pero también pensada con lógica, porque lo que menos echará de menos su madre será ese anillo, símbolo de un fracaso vital, que bastante desordenada le ha dejado. A este chico, al margen de sus cualidades, por el esfuerzo, que tiene que haber sido enorme, merecería que le correspondiesen, pero solo nos queda imaginarlo, o desearlo.
    Ya aabes que estoy encantado de leerte, y ni soy ni seré el único.
    Un abrazo grande y suerte, Alberto

  3. Pablo Núñez

    Qué de sensaciones has sabido plasmar en el relato. Me ha encantado. Y me ha encantado más volver a leerte.
    Un abrazo muy fuerte, Alberto.

    1. No sé, querido tocayo, si lo he conseguido, pero he intentado escribir una historia sencilla y aparentemente amable, pero que deje un cierto sabor amargo. Un abrazo.
      NOTA: Esta respuesta, que por algún motivo no sale en el lugar donde debería estar, es para ti, Alberto Benito.

  4. Gema Herráez

    Nada que añadir a lo que ya han dicho los compañer@s. Tierna, bonita y con ese punto de tristeza que nos hace empatizar con ese chico.
    Un abrazo

  5. Rosa Gómez Gómez

    No es por señalar, pero la debilidad del género masculina lleva a estas cosas. La nena demasiado espabilada y el niño, un pelín ingenuo.

  6. Así es, Ana María, Tik Tok está plagado de este tipo de escenas en las que el chico se planta frente a la chica, rodilla incada en el suelo, ofreciéndole un anillo de compromiso. Esto lo ven los menores y a veces, como en este caso, tratan de imitarlo a su manera. Gracias por lo que dices de los personajes y de la manera de resolver el relato. Un abrazo.

  7. Liliana

    Un anillo perdido en el caos de una ruptura familiar cómo puede lograr a dar por fin orden en la vida sentimental de este niño. Me ha gustado mucho este elemento transformador. Saludos y suerte, Alberto.

  8. Pablo Cavero

    Primero me alegro mucho de tu regreso a escribir, esperando que no sea puntual. Y después, este relato me encanta y creo que irá al libro, ese pobre chaval necesitado de amor y ese anillo desahuciado, todo tan bien narrado, me parece buenísimo. Suerte y un abrazo, Alberto.

  9. Jesús Navarro Lahera

    Qué maravilla, Alberto. Qué bien escribes, qué historia tan visual y tan tierna. Clara, emotiva, con varias capas. Una delicia leerte, como siempre. Un abrazo

  10. Qué bonita historia, llena de ternura, que nos hace empatizar con el pobre chaval que «la mira como el que mira a la luna»… inalcanzable! No sé si acabará bien la historia, pero este rato de felicidad no se lo quita nadie.
    Además, acabo de fijarme que hacía tiempo que no escribías por aquí! – espero que te hayas enganchado otra vez y podamos leer más relatos tuyos.
    Un abrazo,
    Carme.

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