58. El nuevo orden corporal
El NUEVO ORDEN CORPORAL (Gema Herráez Peñas)
Los médicos estaban desconcertados con el caso que les ocupaba. En la resonancia el desorden en el cuerpo de su paciente no era el situs inversus totalis que, aunque raro, estaba tipificado en medicina. Lo sorprendente era lo que mostraban los distintos órganos. El corazón estaba devastado, como si hubiera explosionado, y aún así seguía latiendo. El hígado era un auténtico vertedero de residuos indiscriminados. No daban crédito a lo que allí veían. Los riñones, negros como el petróleo, filtraban ese líquido espeso a través de los uréteres. Los pulmones aparecían velados como por un humo negruzco. Eran dos manchas casi opacas aunque eso no parecía impedir su funcionamiento. El sistema circulatorio era caótico. La sangre cambiaba de sentido de manera frenética como si huyera. Lo más increíble era lo que podía verse en el cerebro. No eran los lóbulos que lo forman sino un mapa del mundo en el que podían verse, al igual que en una retransmisión, explosiones, incendios e inundaciones en distintas zonas.
Intrigados le preguntaron por los síntomas que tenía. “Tristeza profunda, pensamientos negativos, incertidumbre, miedo. Es como si me estuviera descomponiendo”, dijo.
“Lo sentimos”, contestaron apesadumbrados, “su tratamiento no está en nuestras manos”.


Dicen que cuerpo, mente y espíritu están en inseparable relación. Tu protagonista es buena prueba de ello. Aunque las pruebas médicas no hubiesen dado tantas señales de desorden, él se sentiría igual. Por suerte, de los baches se sale y un nuevo orden es posible, donde todo funcione más cerca de como debe. No es mentira eso de «no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista».
Un abrazo y suerte, Gema
No es difícil psicosomatizar los problemas que pasan a nuestro alrededor y ahora pasan muchas cosas y no buenas ¿verdad?
Gracias Angel, siempre incondicional en los comentarios y siempre acertados y benévolos.
Un abrazo
Tu relato parece una radiografía del mundo actual más que la de un cuerpo humano. Y aunque es ficción, más de uno/a nos habremos sentido así: la pena del alma descompone el cuerpo.
Has captado perfectamente el sentido del relato Edita. La guerra y el caos de fuera se refleja dentro de nosotros. ¡Lástima que no podamos cambiar con buenos pensamientos y sentimientos lo que ocurre fuera!
Gracias por comentar
Un abrazo
Desasosegante pero magnífico y bien certero tu micro, querida Gema ¡Cómo influye nuestro ánimo en el funcionamiento de nuestro organismo! La medicina se centra en el cuerpo y su alimentación, ejercicio, farmacopea, etc., mientras el espíritu y el ánimo están como olvidados en el desván de los diagnósticos. Enhorabuena y un beso, guapa.
Muchas gracias Puri. Llevas toda la razón. El ánimo y como nos afecta lo que pasa fuera nos desordena lo de dentro y muchas veces la solución no está solo en los síntomas físicos.
Un abrazo
No me extraña que tu protagonista se encuentre así: basta encender el televisor o la radio para que te entren los siete males.
Aunque resulte cobarde, quizás solo necesita aislarse un poco de la realidad, al menos hasta que se recupere…
Un abrazo y suerte.
Si Rosalía así es. Yo me debato entre evadirme o estar pegada a las noticias pero la frustración es igual en ambos casos.
Gracias por tu comentario y tu empatía.
Un abrazo
Gema, la realidad mata.
¡Deberían prohibir la realidad!
Buen relato que debería ser transcrito al Harrison.
Mucha suerte, Gema
La descomposición de nuestro planeta se refleja en nuestro cuerpo y en nuestra mente. Somos parte de él, aunque pretendamos desvincularnos. Así nos va. Un símbolo muy acertado.
Gracias Rosa, es un alivio encontrar tanta empatía y mismos pensamientos y sentimientos.
Un abrazo
¡Guauuu, el Harrison nada menos! Si sirviera de algo sería estupendo. Desde luego que la realidad mata, a unos literalmente y a otros nos mata la confianza en la humanidad. Siento el pesimismo pero es difícil no serlo en estos momentos.
Lo único que me anima es comprobar que no estoy sola en mi percepción.
Gracias Miguel Angel
Un abrazo
Como ya lo han comentado más arriba, has hecho una descripción del mapa actual, lo malo es que a muchos de los dirigentes en lugar de darles un ataque al corazón, no sienten ni una pizca de estos síntomas que describes tan bien.Un abrazo y suerte, Gema.
Gracias Liliana, llevas toda la razón tristemente..
Un abrazo
Un diagnóstico devastador y sin cura conocida (por los médicos trantantes, al menos) para un paciente que ha somatizado todo lo que ve y vive en la realidad cotidiana. Todos sus órganos funcionan arrevesados y al límite, y pese a eso, siguen funcionando. Tu micro es una radiografía precisa de estos tiempos inciertos, hoy en día, para tanta gente…
El tuyo, Gema, es un micro que invita a la reflexión.
Un beso grande,
Mariángeles
Ayyy, Gemita, me ha encantado. Qué bien describes todas esas patologías que descomponen el mundo y cómo nos hacen sentir. No me extraña que tu protagonista esté tan triste, no es para menos.
Un abrazo y mucha suerte.
De alguna manera todos somos un poco como el protagonista de tu micro. Somatizamos en nuestro cuerpo y mente el caos del mundo en que estamos viviendo. Eso que nosotros somos unos privilegiados en comparación con los países subdesarrollados. Como bien refleja tu relato la solución no está en manos de los médicos, ojalá. Y los mandamases que provocan el desorden y la inestabilidad parecen no sentirse responsables de ello. En fin, qué despropósito de mundo. Como te dice Mariángeles, tu relato da para pensar mucho. Muy interesante. Un abrazo y suerte, Gema.
Maravilloso ese mapa del mundo dentro del cuerpo, tan real y tan fantástico a la vez, tan reconocible. Tu protagonista nos interpela y nos representa, aunque (por desgracia) no lo hace con todas las personas por igual. Me ha encantado, Gema. Un abrazote y suerte.
Gracias Mariángeles,Nuria,Juana y Rafa. Me reconforta y me da alguna esperanza que no estoy sola en mi pensamiento y visión del mundo . Lo primero para cambiar las cosas es ser conscientes de lo que pasa.
Un abrazo a todos
Una paciente que sufre en sus carnes los males que aquejan al mundo, por los que pasas en este micro que muestra el desorden mundial al que unos pocos dementes nos están llevando. Bien, Gema. Un abrazo