30. Crónica marciana
Aterrizo sobre la superficie árida y fría. Regreso justo un año después de haber despegado con mi nave espacial, un tiempo equivalente a unos tres mil años para los terrícolas. Me reciben con aplausos, curiosos y desbordantes de preguntas.
—¿Qué has visto?
—¿Cómo es aquello?
—¿Hay vida?
—Es muy hermoso. Infinidad de seres vivos diferentes a nosotros pueblan ese planeta —respondo, emocionada.
—¿Saben que existimos?
—¡Qué va! Todavía buscan respuestas a preguntas básicas.
—¿Como cuáles?
—Unos se paran en el borde de un acantilado y empiezan a gritar al horizonte: «¿Hay alguien más allá?». Están convencidos de que su planeta es plano.
—¿No creen en la ciencia?
—Algunos parece que no. Otros dudan sobre la autenticidad del primer hombre que pisó la Luna.
—¿No hay pruebas?
—Dicen que están trucadas, que fue una puesta en escena.
—O sea, que no son peligrosos.
—Solo entre ellos y su entorno.
—¿Y si los conquistamos? —propone Orion-99, el jefe de la comunidad.
—No vale la pena. No aprenderemos nada de ellos. Mejor esperemos a que se acaben de aniquilar, que con el paso que llevan, no tardarán. Cuando ya no quede nadie, nos mudamos a ese extraordinario planeta azul.


Por fin puedo comentar. No sé qué pasaba que no se podía.
Liliana has hecho un retrato perfecto de lo que pensaría de nosotros un extraterrestre al observar nuestra idiosincrasia. Vamos no hace falta ser extraterrestre para ver claro que nos dirigimos al abismo.
Un abrazo
Ha debido ser una mano marciana que se ha interpuesto cuando he publicado 🙂 Este mes como hemos tenido dos eclipses, uno solar, más sonado y otro lunar, más desapercibido, me apetecía hacer un relato galáctico. Gracias por pasarte y comentar, Gema.
Pasado, presente y futuro en un puño, en un instante. Si ya han pasado 3.00 años, igual ya ni existimos. Me estoy pellizcando, por si las moscas. Una distopía con detalles creíbles, para nuestra desgracia.
Ojalá fuera el futuro incierto, pero tal como vamos, no lo quiero ni ver. Gracias, Edita por pasarte y comentar.
Una crónica muuuuuy acertada. Para que se van a dar el mal rato de aniquilarnos? Si ya lo hacemos solitos. Lo peor para estos marcianos es que nos vamos a llevar el planeta con nosotros y dejaremos un planeta inhóspito.
Ya lo había pensado, Rosa, pero en mi cuentito espero que los humanos se hayan destruido antes y no hayan tenido tiempo de dejar un planeta aniquilado. Muchas gracias por leer y comentar.
Saber ver el futuro es de personas sabias. Tu protagonista lo es y aprecia que vamos hacia el abismo por despreciar la Ciencia y a la Naturaleza. Este cuento debería ser contado en todas las escuelas del país. Enhorabuena Liliana.
Precisamente Miguel Ángel, como este mes de agosto hemos tenido dos eclipses, uno muy sonado, el solar, y otro más desapercibido, el lunar, me apetecía hacer un micro con un ligero toque galáctico 🙂 Muchas gracias por pasarte y comentar. Un saludo
Sentarse y esperar a que el virus del planeta se autodestuya, para luego poblar esta Tierra privilegiada que los anteriores inquilinos, dañinos y belicosos, descuidaron.
Una visión pesimista, en la que es difícil no pensar. Con esa incertidumbre apocalíptica vivimos, unos días más y otros menos. Un relato que debería ponernos en guardia contra nosotros mismos.
Un abrazo y suerte, Liliana
La incertidumbre la tenemos aquí de saber si hay vida en el universo y si la hay, seguramente los de allá estarán en la incertidumbre de si acercarse o no a estos salvajes. En fin c’est la vie, gracias por pasarte y comentar, Ángel.
Desde luego, mejor que esperen a que nos extingamos, porque no veas qué vergüenza cuando nos pidan que les llevemos ante nuestros líderes…
Me ha encantado.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía, me alegra de que te haya gustado. La verdad es que es la primera vez que me aventuro en la galaxia para buscar un micro 🙂 Abrazos
Los terrícolas no somos más tontos porque no entrenamos. El relato futurista que planteas no está muy lejos de resolverse. Enhorabuena, Liliana.