31. Tutankamon
Sentado en su trono observó con curiosidad la entrada de la pieza. Estaba cubierta por un tafetán bordado en oro y fue conducida a la sala a hombros de una docena de esclavos. Cuando cesó la música de la fanfarria quiso descender majestuoso para ser él mismo quien desvelara qué se ocultaba bajo los paños,
Las lisonjas de sus cortesanos fueron las habituales en lo que parecía la entrega de un nuevo obsequio. Le cautivó de inmediato el acabado de los relieves y la suavidad del tapizado interior en seda carmesí, que le invitó a acomodarse en aquel espacio un tanto exiguo, pero muy confortable.
Ahora es incapaz de alejar de la mente las palabras insistentes del visir para que su real persona comprobara que el sellado era hermético y la insonorización perfecta. Sobre todo, no deja de preguntarse por qué tardan tanto en abrir de nuevo la tapa dorada del sarcófago.


Se mantiene interesante hasta que al final te arranca una sonrisa. Bien ambientado, es facil imaginar lo que se lee.
Me gustó.
Gracias Carlos. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo
Pues no descarto que esto pasara en aquel tiempo. Jajajaja. Las intrigas políticas han existido siempre y eliminar un rey para poner otro. Cortando cabezas o encerrarlo en un sarcófago.
Una historia con enjundia y con humor.
Un saludo
Gracias Gema..En realidad el sucesor de Tutankamon fue su visir. Ahí lo dejo…
El pobre Tutankamon, de una manera o de otra, parece que no terminó bien, En el final imaginativo y sorpresa que dibujas para él ni siquiera se molestaron en embalsamarlo. De momento, encerrado de forma preventiva en el que será su último lugar físico, aún tiene la incertidumbre de si alguien volverá a abrir esa tapa.
Un abrazo y suerte, Jero
Muchas gracias Ángel por tus comentarios. AL pobre faraón le salió caro su regalo. Un fuerte abrazo
Muy bien ambientado, muy bien tratado, muy bien llevado hasta el final, y nunca mejor dicho. Me ha encantado.
Muchas gracias Edita. Me has halagado, lo has comentado y me alegra mucho que te haya gustado. Un abrazo
Jero, tu texto da carpetazo a la incertidumbre sobre la causa de su muerte: ni enfermedad ni accidente, sino algo más humano, la puñalada amiga por el poder.
Mucho me temo que su duda será efímera, lo que tarde en consumir los aproximadamente 0,75 metros cúbicos de aire. Ja, ja, ja.
Muy original interpretación de la historia. Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Salvador.Me preguntaba cómo podía sentirse el rey de Egipto en una situación tan singular. Un abrazo y suerte
Tanto se ha escrito sobre la muerte de Tutankamos y lo teníamos delante de nuestras narices. Gracias por la sonrisa arrancada y ebhorabuena por le gran micro.
Muchas gracias Sergio. Una hipótesis muy particular con la incertidumbre bajo una tapa dorada. Un abrazo grande
Jero, me subo a los , comentarios sobre la ambientación, nos metes dentro de la historia. Y el final me encanta, por qué pensaba que Tutankamos iba a ir desnudo, como el emperador, pero era algo mucho más siniestro.
un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía. Un viaje lejano pero çon los mismos miedos y vanidades de hoy. Desnudo? qué curioso. Un abrazo y suerte
Fueron hábiles, el solito se murió aunque esté allá donde está escribiendo estas palabras. Sabemos tan poco de nuestros antepasados…. Curioso!
Muchas gracias Rosa. Una prqueña minificción histórica con un faraón intrigado. Un abrazo
El Visir traicionó a su Rey. La curiosidad también. El relato te hace sentir y visualizar el acto de la traición. Muy bien contado. Creo que Tutankamon no tardará en comprender la tardanza así como comprenderá la insistencia del Visir de verificar el sellado e insonorización. Divertido. Enhorabuena Jero.
Muchas gracias Miguel Ángel. Me alegra qie te haya divertido a pesar de la incertidumbre del faraón y las maquinaciones de un visir ambicioso. Un saludo
Y el pobre aún preguntándose cuándo lo iban a sacar, si es que era joven e inocente. No me extraña lo de la maldición cuando por fin le abrieron, tuvo que estar acumulando mala uva durante siglos. Original, divertido y casi cinematográfico. Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Ana. Me alegra que te haya parecido divertido. Me encanta tu hipótesis sobre la maldición de Tutankamon
Un gran abrazo y suerte.