Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

31. Tutankamon

Sentado en su trono observó con curiosidad la entrada de la pieza. Estaba cubierta por un tafetán bordado en oro y fue conducida a la sala a hombros de una docena de esclavos. Cuando cesó la música de la fanfarria quiso descender majestuoso para ser él mismo quien desvelara qué se ocultaba bajo los paños,

Las lisonjas de sus cortesanos fueron las habituales en lo que parecía la entrega de un nuevo obsequio. Le cautivó de inmediato el acabado de los relieves y la suavidad del tapizado interior en seda carmesí, que le invitó a acomodarse en aquel espacio un tanto exiguo, pero muy confortable.

Ahora es incapaz de alejar de la mente las palabras insistentes del visir para que su real persona comprobara que el sellado era hermético y la insonorización perfecta. Sobre todo, no deja de preguntarse por qué tardan tanto en abrir de nuevo la tapa dorada del sarcófago.

20 Responses

  1. Gema Herráez

    Pues no descarto que esto pasara en aquel tiempo. Jajajaja. Las intrigas políticas han existido siempre y eliminar un rey para poner otro. Cortando cabezas o encerrarlo en un sarcófago.
    Una historia con enjundia y con humor.
    Un saludo

  2. Ángel Saiz Mora

    El pobre Tutankamon, de una manera o de otra, parece que no terminó bien, En el final imaginativo y sorpresa que dibujas para él ni siquiera se molestaron en embalsamarlo. De momento, encerrado de forma preventiva en el que será su último lugar físico, aún tiene la incertidumbre de si alguien volverá a abrir esa tapa.
    Un abrazo y suerte, Jero

  3. Salvador Esteve

    Jero, tu texto da carpetazo a la incertidumbre sobre la causa de su muerte: ni enfermedad ni accidente, sino algo más humano, la puñalada amiga por el poder.
    Mucho me temo que su duda será efímera, lo que tarde en consumir los aproximadamente 0,75 metros cúbicos de aire. Ja, ja, ja.
    Muy original interpretación de la historia. Un abrazo y suerte.

  4. Rosalía Guerrero

    Jero, me subo a los , comentarios sobre la ambientación, nos metes dentro de la historia. Y el final me encanta, por qué pensaba que Tutankamos iba a ir desnudo, como el emperador, pero era algo mucho más siniestro.
    un abrazo y suerte.

  5. Jero Hernández

    Muchas gracias Rosalía. Un viaje lejano pero çon los mismos miedos y vanidades de hoy. Desnudo? qué curioso. Un abrazo y suerte

  6. Rosa Gómez Gómez

    Fueron hábiles, el solito se murió aunque esté allá donde está escribiendo estas palabras. Sabemos tan poco de nuestros antepasados…. Curioso!

  7. El Visir traicionó a su Rey. La curiosidad también. El relato te hace sentir y visualizar el acto de la traición. Muy bien contado. Creo que Tutankamon no tardará en comprender la tardanza así como comprenderá la insistencia del Visir de verificar el sellado e insonorización. Divertido. Enhorabuena Jero.

  8. Y el pobre aún preguntándose cuándo lo iban a sacar, si es que era joven e inocente. No me extraña lo de la maldición cuando por fin le abrieron, tuvo que estar acumulando mala uva durante siglos. Original, divertido y casi cinematográfico. Un abrazo y suerte.

Leave a Reply