58. Cuentos de la corrala
Mientras se abrían las puertas de la Feria, recordó con ternura el bautizo de Clarita: aquella lluvia de caramelos y monedas que, caída de las nubes, sorteaba tendales y relucía sobre el patio cual patrulla de luciérnagas en busca de pareja. Entre risas y empujones, reunió calderilla suficiente para comprarse algunos cromos y un tebeo; pero al llegar la noche y callarse el organillo, se escuchó el inquietante llanto de la pequeña y, al amanecer, una neblina amenazante detuvo el trajín de las galerías. Cuando preguntó por Clarita, respondieron que, como era tan linda y tan buena, se la había llevado el Ángel de la Guarda a vivir al cielo. Alarmada, añadió al ángel a su lista de temores, junto al Sacamantecas y Camuñas. Y, por si acaso, se volvió respondona y desaliñada. Hasta que se mudó a la corrala una chiquilla de mirada distraída que solía invitarla a merendar y a jugar con sus muñecas. Entonces, para no ser menos y porque no tenía más, correspondía contando historias que imaginaba, como la del bautizo de Clarita…
Un cohibido carraspeo la devolvió a la realidad y, bolígrafo en mano, se dispuso a firmar ejemplares de su último libro de cuentos.


Maria José, me gusta mucho cómo entrelazas realidad y fantasía, dejándonos con la duda de si la historia del bautizo de Clarita es real o producto de la imaginación de la escritora. Aunque supongo que una mezcla de ambos, como suele pasar.
Por cierto, fascinante la imagen de la «patrulla de luciérnagas en busca de pareja». Me ha atrapado.
Un abrazo y suerte.
Los recuerdos, como las leyendas, tienen algo de verdad, el resto lo rellena y redondea la imaginación. Una escritora de éxito ha sido una niña fantasiosa alguna vez.
Un relato tierno y con mensaje vocacional.
Un abrazo y suerte, María José.
Un relato precioso. Me encantan las imágenes que dibujas con las palabras y el poso de ternura que van dejando.
Enhorabuena, María José
Si tierno es la palabra. De pequeños miramos con ojos distintos.
Está claro que ya era una escritora en ciernes tu protagonista. He recordado a mi abuelo que nos contaba historias de camuñas. La infancia ¡esa época!
Un abrazo
Me encanta «para no ser menos y porque no tenía más». Y la integración del cuento dentro de la realidad, que viene siendo otro cuento.
Un micro redondo. La niña, tenía que ser escritora por fuerza!
Muchísimas gracias, Rosalía, Ángel, Maria, Rosa, Gema, Edita, Rosa por leer, este cuento y por dejar, además, tan amables comentarios. Un abrazo inmenso para todos y, de nuevo, gracias🤗
Las niñas y las corralas forman un universo donde los cuentos crecen todas las tardes después de merendar. También nacen las escritoras. Me ha gustado mucho por su sencillez y pena que la niña Clarita se fuera tan pronto. Enhorabuena María José.
Me alegra muchísimo que te haya gustado el cuento, Miguel Ángel. Gracias por leer y dejar un comentario tan bonito. Un abrazo🤗