59. LA PLAYA
La calle era corta y estrecha, adoquinada.
Nos dirigíamos hacia allí serenos y preparados, también un poco nerviosos. Todos éramos jóvenes, probablemente ninguno había cumplido los veinte años… La vida por delante.
Entramos en aquella calle y empezamos a levantar aquellos adoquines buscando la playa que sabíamos que estaba allí, pero que no encontrábamos. Entre todos levantamos tal vez cien, quizás doscientos, de aquellos cubos de un color gris ceniciento, el mismo que el del uniforme de la policía que nos estaba esperando en el otro extremo, blandiendo sus porras.
Todavía no habíamos encontrado la playa, pero estábamos preparados para hacerlo. Ahora la buscábamos con la razón en nuestras manos.


La razón eran los adoquines? La plata es la libertad, no?
Me parece unaidea interesante y potente. Si no me equivoco.
En los tiempos que corren la razón parece que se puede conseguir de cualquier manera, con adoquines es una de ellas.
La playa es aquello que imaginamos y que probablemente no exista, pero eso lo aprendemos muchos años depues de tener veinte.
Como en el mayo del 68 francés, cantado por Ismael Serrano, debajo de los adoquines no había arena de playa. Puede que no exista un lema mejor que el de «la imaginación al poder», lástima que sea una utopía, y que el sistema no permita cambios significativos. Por desgracia, por las buenas nada se consigue; con la violencia, tampoco.
Un saludo y suerte, José.
Siempre nos quedará la palabra, Angel
Me encanta, Jose. El primer paso para construir un mundo mejor es imaginarlo. Después, hay que pasar a la acción, con palabras o con adoquines.
Como me dijo alguien una vez: la utopía es inalcanzable por definición, pero admite grados de acercamiento.
Caminemos hacia ella.
Un abrazo y suerte.
Gracias Rosalía
El día que dejemos de imaginar, de
contar cuentos… ese día imagina