60. EL PUEBLO ENCOGIDO
Desde mi ventana observo como mi pueblo ha encogido. Apenas logro encontrar la torre de la iglesia que antes se veía desde cualquier lugar. Las aceras se han replegado y reposan en el centro de la plaza, juntitas, abrazadas, buscando el consuelo que no encuentran.
Los árboles de mi calle también se han encogido, ahora parecen arbustos y los gorriones anidan al ras. Estos ya solo susurran, un susurro quedo y triste para no romper el silencio del lugar.
Solo las cigüeñas siguen con el elegante vuelo de siempre; qué ingenuas, quizás no saben que Ángela ya no está, que no volverá a pasear hasta las canteras, ni a recorrer la orilla del Guadiamar. O quizás sí saben… Sí, deben saberlo porque ahora se han unido al repiqueteo de las campanas de la iglesia. Cuántas hay, cuántas vuelan, cuántas la despiden ya.
Yo no lloro, se lo dejo a los campos de girasoles, a la luz del sol que es testigo de que cómo la blancura de este pueblo se destiñe en un luto voraz.
Yo no lloro, se lo dejo a las flores mientras miro a esa pequeña cigüeña que, alzando el vuelo, las nubes va a alcanzar.
A Ángela y su familia.
A Gerena.


La voz narradora está muy afectada. Su imaginación poética vuela
como los pájaros del relato.
Gracias, Rosa. Sí, sí que está afectada, sí. El dolor se puede transformar en poesía. Un abrazo.
Gran desgarro poético.
Muchas gracias, Edita
Me gusta mucho la alegoría del pueblo encogido como expresión del dolor que siente la protagonista. Los dos últimos párrafos lo describen con una expresiva tristeza poética.
Un estupendo relato.
Un abrazo
Así es la sensación que hemos vivido estos días en nuestro pueblo, de encogimiento ante el dolor.
Muchas gracias. Abrazos.
Pueblo encogido como corazón encogido de dolor por una pérdida, muy bonita metáfora y muy bien descrito. Me ha encantado aunque sea un relato triste. Un abrazo
La literatura al servicio de los sentimientos. Muchas gracias, Liliana. Abrazos.
La escritura no solo es curativa para quien la redacta y para quien la lee, también deja perlas como esta historia, triste, pero hermosa.
Un abrazo y suerte, María
Miles de gracias, Ángel. Prácticamente solo escribo cuando puedo conectar con mis emociones y esta vez había que escribir esto. Un abrazo.
Un bello texto que nace de una terrible noticia. Los que matan a alguien (a su hija, además!) y luego se suicidan deberían hacerlo al revés: empezar por el suicidio. Tristeza e indignación.
Un fuerte abrazo, María.
Carme.
No puedo estar más de acuerdo contigo. Mucho dolor para la familia y para nuestro pueblo encogido. Un abrazo fuerte y mil gracias.
Qué bien contado ese dolor, y qué pena más grande que hayas tenido que contarlo.
Te abrazo muy fuerte.
Totalmente de acuerdo. Ojalá nunca hubiera tenido que escribirlo. Muchos besos y mil gracias.
Desgarrador el dolor relatado. El pueblo encogido a través de una descripción surrealista. Me recuerda, en parte, el estilo de David Uclés. Lleno de tristeza y de dolor. Enhorabuena María.
Muchísimas gracias, Miguel Ángel. La verdad es que esa ha sido mi sensación, un pueblo entero encogiéndose de dolor, hemos vivido un silencio abrumador, un replegamiento sobre nosotros mismos y entorno a la familia. Un abrazo muy fuerte.