61. Tortura de lunes
Contemplo sus torneados músculos, su atractivo rostro, su abundante pelo negro. Que se parezca a mi exmarido me motiva tanto que soy incapaz de decidir qué hacer ni por dónde empezar. En un alarde de valentía, me sonríe desafiante, y su alineada e inmaculada dentadura detona en mi mente una idea de lo más original e imaginativa.
Eureka. Voy a disfrutar de lo lindo.
Satisfecha, me acerco a la mesa donde mis adorados utensilios brillan bajo la tenue luz de la solitaria bombilla que cuelga del techo. Cojo los alicates con la mano derecha y las tijeras con la izquierda, y abro y cierro ambos, lentamente, acercándome a él. De repente, algo cambia: el tipo ya no sonríe y se remueve en la silla. Acelero mis pasos, pero sé que es tarde. Entre sollozos, empieza a cantar el paradero del alijo que le robó al jefe y los nombres de toda su banda. Suspiro frustrada mientras dejo mis instrumentos, tristemente impolutos, sobre la mesa. Parece que hoy la única torturada voy a ser yo, y de puro aburrimiento.
Y para colmo, es lunes.


Guapo e irresistible pero con terror a la tortura, está claro que todo no se puede tener. A tu protagonista parece que le gusta su trabajo, pero ante una falta total de gallardía que no esperaba no va a poderlo ejercer. Tampoco le será posible relacionarse mucho más con ese galán quizá incompleto, pero resultón, sabe que confraternizar con el enemigo sería su fin. Le queda la imaginación, aunque no le parece suficiente, su decepción es manifiesta, y encima es lunes.
Un relato divertido, con debate entre lo profesional y lo personal.
Un abrazo y suerte, Sara.
Sii, con las ganas que tenía la pobre de trabajar y no la dejan! Un abrazo Ángel y gracias por comentar!
Jajaja, muy divertido Sara. Lo primero que pensé fue en el dentista, que también es una tortura, pero la solitaria bombilla del techo me dió la pista. Y cuándo ya creía que te ibas a marcar un micro negro negrísimo, ese giro que voltea el final y lo deja en comedia.
Un abrazote.
Ana, qué bien que te haya despertado una sonrisa, me doy por satisfecha! Un abrazo muy fuerte y gracias por comentar!
Sí que se ennegrece en el segundo párrafo. Roque deja un oso inquietante la narradora perdonavidas.
Jaja me gusta lo de perdonavidas, muy acertado. Un abrazo Rosa y gracias por comentar!
Muy bien llevada la historia sin descubrir la verdad hasta cerca del final, donde sorprende la paradoja: torturadora torturada por no tener que torturar.
Tu última frase es el resumen perfecto!!! Me encanta. Un abrazo Edita y gracias por comentar!
Me quedo con ganas de saber más de esa torturadora. Si es una contratada , si es directamente interesada y es a ella a quien han robado. Me inclino más por una asesina a sueldo por su personalidad sadica, jajajaja. Un personaje a explorar.
Un abrazo
Gracias Gema, sí, tienes razón que es un buen personaje a explorar… Un abrazo y gracias por comentar!!
Sara, torturar siempre es un placer los lunes por la mañana.
Los cobardes siempre lo estropean todo.
La venganza insatisfecha siempre duele… y además aburre..
A veces, es el precio que tienen que pagar las impacientes…
Espero no cruzarme con la interrogadora esta semana.
Enhorabuena
Jaja Miguel Angel, la verdad es que los lunes por la mañana mucha gente lleva cara de haberse cruzado con esta torturadora! Un abrazo y gracias por comentar
Nada mejor que una buena tortura para empezar la semana. Pero me alegro de que el guapo mozo conserve toda su dentadura.
Un abrazo y suerte.
Seguro que él también se alegra, je je. Un abrazo Rosalía y gracias por comentar!