Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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62. Despedida(s)

Nos tumbamos en el prado y vemos pasar las nubes. Ambos trepamos con destreza a la que tiene forma de árbol frutal y arrancamos de sus ramas esponjosas manzanas y peras de algodón, tan deliciosas como las recordábamos del verano anterior.

La nube que parece un conejo nos hace reír. Tan redonda y blanquita. Por eso la perseguimos. Corremos tras ella como si nos fuera la vida en el juego. La vemos refugiarse en su madriguera y nos metemos dentro. Infructuosamente. Salimos sin haberla podido alcanzar y con las rodillas magulladas.

La siguiente es como un yunque. Plana por arriba, estrecha por abajo. Color panza de burra. La dejamos pasar sin más porque no nos sugiere nada entretenido. ¿A quién puede divertirle un yunque?

La cuarta nube recuerda a un tren. Es alargada. Es veloz y borrosa. Corremos, como tantas otras veces, y consigo cruzar la vía, por los pelos, para saludar su paso agitando el pañuelo manchado con la sangre seca de mis rodillas. El tren desaparece en el horizonte y me descubro, ahora solo, todavía con el pañuelo en alto.

Regreso dando puntapiés a las piedras, con la esperanza de subirme al tren en otra ocasión. Quizás mañana.

16 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Si hay algo que desata la imaginación de cualquiera, a nivel universal, son las nubes. Si es posible subirse a una con forma de árbol, o introducirse en la madriguera de un conejo, también lo sería subirse a un tren, otra cosa es el vértigo de que se trate de un viaje incierto, sin retorno. Una cosa es pasar un rato lúdico, y otra ir más allá.
    Un relato lleno de creatividad.
    Un abrazo y suerte, David

  2. Rosa Gómez Gómez

    Muuuucha imaginación! Eso venía pensando yo, con estas calores, poder subirme al cielo. Seguro que se está más fresquito. Si además pillamos un tren de nubes…pero, no eran los trenes de nubes los causantes de las inundaciones pasadas? Quita, quita, prefiero quedarme en Tierra.
    Lo dicho, un imaginativo divertimento.

  3. Gema Herráez

    No sé si me lo ha parecido a mí o si está implícito en el relato pero advierto un suceso que no se cuenta y que intuyo grave. Que este solo al final cuando el relato empieza en plural me da mala espina. Es un arte hacer un relato que permite varias interpretaciones al leerlo. Y este tiene esa cualidad.
    Un saludo

    1. David Vivancos Allepuz

      Por ahí iban los tiros. Gracias por tu atenta lectura, Gema, temía haber sido demasiado sutil.

      Suerte en la convocatoria,

      D.

    1. David Vivancos Allepuz

      Lo bueno de este relato, además, es que compruebo que estimula la imaginación del lector y eso me alegra enormemente. Muchas gracias por tu comentario, Miguel Ángel.

  4. Rosalía Guerrero

    Desde luego que es imaginativo, pero el singular del final me ha dejado pensando. ¿Quizás el amigo ha muerto mientras jugaban? ¿Era el tren de metal,y no de algodón?
    En cualquier caso, un abrazo y suerte.

    1. David Vivancos Allepuz

      Si las frutas seguían tan deliciosas como antes y la madriguera había podido lastimarles las rodillas, a ver por qué razón la nube con forma de tren no va a poderse materializar en lo que tu imaginación dicte 😉

      Abrazo de vuelta y suerte también para ti, Rosalía.

      D.

  5. Nuria

    Hola David, me ha gustado mucho cómo el relato pasa del juego compartido a la soledad final. Ese “nosotros” que acaba convertido en “yo” resume muy bien la despedida. Y el tren funciona precioso como metáfora de lo que se marcha, de lo que no pudimos alcanzar, o de lo que quizá aún podamos coger mañana. Un abrazote ❤️

  6. David Vivancos Allepuz

    Quienes os habéis parado a darle vueltas a la conversión del nosotros al yo habéis pasado a mi selección de lectores favoritos. No es mucho premio, pero yo lo agradezco porque he descubierto alguna nueva lectura al texto que no está nada mal.

    Abrazote de vuelta y mucha suerte en esta convocatoria, amiga.

    D.

  7. Ana Fuster

    Ya decía yo que un relato lleno de nubes, fruta de algodón, conejitos y sobre todo con la palabra «blanquita» en él, tenía que tener algún giro made in Vivancos al final. Genio y figura 😉. Un abrazo y suerte.

    1. David Vivancos Allepuz

      Jajaja, me tienes calao. Me parece que tu interpretación del texto, que tantas ha tenido, será muy próxima a la que, en origen, concebí.

      Abrazo de vuelta y mucha suerte, de vuelta también.

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