63. Supuestas amistades (Blanca Oteiza)
Ya está de nuevo hablando con su amigo imaginario. Desde pequeño han pasado por casa un dinosaurio, un astronauta, una jirafa y un robot. Ahora, ya ves, le ha dado por decir que quiere unirse al circo con su compañero el domador. Hay tardes que llena el salón de elefantes y otras de leones. Realmente este niño me preocupa, no sé si será peligroso que se pase el día en un mundo paralelo. Pero no has venido sólo para escucharme, tomemos el café antes de que se enfríe.
En el salón Andresito sigue jugando con sus muñecos imaginando una sabana llena de animales, mientras su madre sola en la cocina, sigue charlando con esa amiga a la que le cuenta todas sus fantasías.


Observo, por lo menos, dos posibles puntos de vista: que el hijo haya heredado la vena fantasiosa de su madre o que ambos tengan problemas de comunicación, incluso entre ellos, y se busquen la vida en otras dimensiones. Muy bien.
Edita, ambas opciones pueden ser, aunque yo he creído más en la primera. La madre puede no ser incluso, consciente de sus amistades imaginarias y sólo ve el problema en el hijo.
Muchas gracias por comentar.
Un saludo
No solo los niños se evaden. Da cosita, pero bueno, si así f son felices. Bien está.
Tiempo para relacionarnos con nosotros mismos, o con amigos imaginarios, los tenemos todos aunque no nos demos cuenta, será que los necesitamos, pero igualmente precisamos interrelacionarnos con otros.
Un abrazo (virtual, pero real), y suerte, Blanca.
Muchas gracias Ángel por comentar.
Como dices, a veces necesitamos esa amistad (imaginaria o real) a la que contar nuestras preocupaciones y divagaciones… Es una forma de desahogo creo yo.
Otro abrazo para ti.
Gracias Rosa por comentar.
Mientras no vaya más allá que hablar un rato sola en la cocina. Eso puede ayudarla a sobrellevar la vida.
Un saludo
Muy bueno, Blanca. Ya sabemos de dónde le viene la casta al galgo.
Besos.
Muchas gracias Ana María por tus palabras. Me alegro que te haya gustado.
Un abrazo
¡Que bueno! Resulta que la del amigo o amiga imaginaria no es solo el hijo. Muy buen giro final.
Un abrazo
Muchas gracias Gema
Me alegra haber conseguido esa sorpresa final.
Un saludo
Probablemente Andresito sea hijo único que necesite crear mundos imaginarios para poder sentirse acompañado. Y probablemente, la madre no tiene mucha comunicación con su marido, o quizá se ha quedado sola, y por la misma razón que su hijo, necesita crear su mundo para sentirse acompañada. Muy original y con un final que sorprende. Un abrazo
Muchas gracias Liliana por tu comentario.
Nadie está libre de necesitar hablar con alguien, que no siempre es físico.
Un saludo
Si es que la soledad es muy mala, pero por suerte Andresito y su madre saben cómo combatirla.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía por tus palabras.
Aunque acompañados, cada uno en su soledad ha creado su propia compañía.
Un saludo
La fuerza de la genética, además de la enseñanza conductual. Andresito ha descubierto la imaginación como una forma de vivir la felicidad cuando está solo. ¿Dónde lo ha aprendido? Posiblemente mirando y escuchando a su madre. Muy bien contado. Enhorabuena. Blanca.
Muchas gracias Miguel Ángel por tu comentario.
Puede ser genética o que ha visto la felicidad de su madre y él ha decidido crear al acompañante de su propia felicidad.
Un saludo