77. DAÑOS COLATERALES
El NIÑO tiene solo catorce años, pero estaba donde no debía y ahora está siendo encañonado por el MATÓN, que duda si apretar o no el gatillo. Su rifle no tiene balas, pero eso el NIÑO no lo sabe, y tiembla, gime, llora… En dos minutos incluso se hará pis encima. El MATÓN, en verdad, aguarda la orden del JEFE, el cual también está dudando, pues el POLI anda cerca y puede que los encuentre.
Aunque todo depende, en realidad, del ESCRITOR, que hoy está espeso y necesita saber lo que tú, LECTOR, opinas de esta historia.
Así que… venga, ¿qué deseas que pase?, ¿que el MATÓN deje en paz al NIÑO?, ¿que le asuste?, ¿que el POLI los detenga?… Sea lo que sea, decídelo antes de dos minutos, por favor, porque a mí, que soy la MADRE del NIÑO, no me apetece ponerme a lavar ahora sus pantalones meados.


Noa fijamos en los hechos que creemos fundamentales en una trama, pero hay otros colaterales que, aunque parezca que.no importan, merecen contarse, y dicen mucho, de esta madre, sin ir más lejos, que no anda sobrada de cariño maternal.
Un ABRAZO con mayúsculaa y suerte, Alberto
Jajajaja. Qué buena esta interacción entre lector y autor que, después de todo, solo es un personaje más.
Un abrazo, Alberto.
Pásaselo a un tal Alberto que seguro que le da un buen final y te evita el lavado.
Excelente.
Abrazo.