Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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61. El contrabajista

Su posición era la última, si bien era la fila más alta, hasta allí apenas llegaban las miradas del público que se concentraban en la mujer que tocaba el violín. Parecía mágico, con los ojos cerrados, simplemente deslizaba el arco sobre las cuerdas, y éste, en su memoria de años de conciertos, dejaba salir las notas exactas en el momento preciso

Él era uno de los seis contrabajos que ponían un fondo grave a la melodía, tres o cuatro notas en sus posibles combinaciones, su única preocupación era estar atento al director para que éste le indicara con la batuta el do que debía tocar en ese momento, pero se distrajo mirando a la mujer del violín, debía haber tocado incluso sin que el director lo indicara, para eso se ensaya mil veces

La falta de esa nota, de ese do grave, desorientó a la violinista, la cual, por unos instantes, perdió el ritmo y cambió un mi por un la y un re por un sol, lo que aparentemente podría pasar desapercibido produjo un “ohhh” en el público. La violinista miró al contrabajista y éste a la violista, el director volvió a poner orden y el concierto continuó

2 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Hasta el mejor maestro puede echar un borrón si en medio se cruza una distracción importante. La profesionalidad debería de estar por encima de todo, pero somos humanos. Aunque el cerebro aunque es una máquina casi perfecta si se programa bien, también debe lidiar con sensaciones y sentimientos. Al menos, el contrabajista consiguió que ella se fijase en él, aunque seguro que no de la forma en que le hubiese gustado.
    Un saludo y suerte, José Manuel

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