72. El desorden que dejas
Hoy me he fijado en tus botas de trabajo, tiradas en mitad del recibidor, como si hiciera un segundo que te las hubieras quitado. He debido de estar pasando por encima de ellas todo este tiempo. Las he recogido y las he guardado en su sitio. También he caído en la cuenta de que sigo llevando el pelo desordenado, el camisón arrugado y que mis pies están descalzos. En la cocina están los platos sucios, pero no recuerdo si he comido. Ahora que lo pienso, no sé desde cuándo faltas ni si esta es mi casa. Me asusto y voy al baño a mirarme en el espejo. No sabría decir si la que me mira soy totalmente yo o si estoy diferente. Tengo dos ojos, una nariz, una boca, dos manos y un gran hematoma que me cubre media cara. No lo entiendo, no recuerdo nada. Voy a la habitación y hay un bulto en la cama, intento disimularlo, pero no puedo. Es imposible arreglar nada.


Es difícil imaginar un desorden mayor que el de tu protagonista, sin saber bien dónde se encuentra, ni lo que le ha sucedido, casi sin reconocerse a sí misma. Por los vestigios que la rodean podemos hilar que ha habido violencia y, probablemente, tragedia. Cuando la memoria falla todo se desordena, hasta la propia conciencia de uno mismo, una impotencia que ha de ser angustiosa y de la que nos hacemos idea gracias a las impresiones que transmite el pereonaje.
Un saludo y suerte, Rosa
En este relato la verdadera historia es la que no está descrita pero si implícita. Y es gracias a esa descripción que haces del desorden en su cabeza, en su ánimo y en su entorno por lo que intuimos lo que lo ha provocado.
Un abrazo
Nos conduces por un desorden que se torna extrañeza y termina en una inquietante certeza. Es curioso que lo poco que cree saber se lo devuelve el espejo. Me encanta el tono (o los tonos). Suerte y abrazo, Rosa.
Gracias por vuestros comentarios.
Rosa, me ha sorprendido tu relato porque al principio pensaba que se trataba de un duelo, pero al final he descubierto otra realidad qué incluso pueda ser más dura.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalia.