73. EL OCASO DE UN CEREZO EN FLOR (Modes)
Mierda.
La casa está llena de mierda.
El olor es nauseabundo, multitud de objetos, cogidos del basurero, se acumulan en el suelo del salón, y caminar sin golpearse se convierte en imposible.
Los surcos de sangre reseca que decoran las piernas de la anciana, dan fe de ello.
Pero en su mirada perdida habita una total indiferencia.
Y es que la enfermedad ha arrasado su mente y ahora nada recuerda.
Ni siquiera que años atrás fue famosa.
Ni que su nombre es Marie Kondo.


Pinceladas certeras que conducen a una paradoja llena de contrastes, con la posible lectura de que cuando una persona es radical en un planteamiento, puede serlo en otro dierente, incluso en el contrario. Del control y orden riguroso a la dejadez y el caos total, en coincidencia con el ocaso de una vida. Todo es efímero y tiene un final, también un cerezo en flor, hasta la disciplina japonesa más férrea.
Un abrazo y suerte, Modes
He buscado a Marie Kondo y ya lo he entendido todo. He de decir que has sido un poco cruel con el personaje al imaginarla en una vejez tan diferente de su personalidad en la juventud. Un férreo orden desordenado por una cruel vejez. Aunque ¿cuándo es benigna la vejez?
Un abrazo
Todo un dechado de humor negro y cruel. Escueto y con mazazo final, como es ya marca de la casa. Impactante. Un abrazo, Modes.
¡Zas! En toda la boca del orden. Vete a saber, que la vida da muchas vueltas. Satírico, ácido y negro: me gusta. Un abrazo, Modes, y suerte.
Cuando la incapacidad entra por la puerta, un gran damnificado es el orden, y la suciedad impera.
Eso no lo arregla ni la reina de la organización.
Muy acertado este micro!
Me ha encantado el final que le has dado a ese chica repelente que no nos deja tener más de veinte libros.
Por cierto, en cuanto fue madre, cambió radicalmente su manera de pensar… y de ordenar!
Un abrazo y suerte.