88. El intercambio
Mi yo del pasado se presentó en casa para hacer las paces. Llevaba tiempo anunciándome su visita, pero yo siempre la posponía por aquello que decía mi psicólogo de cerrar ciclos. Le recibí con alegría y curiosidad, como a un primo al que hace años que no ves. Le enseñé mi móvil inteligente y las fotos de la graduación. Me felicitó por dejar de fumar.
-Debiste hacerlo antes -murmuró enseñándome sus uñas amarillas. Le dije que ya no era el mismo. Le reproché cada vez que hizo llorar a mis padres y decisiones erróneas que aún hoy arrastraba. Me habló de tantos noes no dichos que le formaban un nudo en el estómago, dolorosa precuela de mi hernia de hiato. Sus certezas absolutas contrastaban con mis crecientes dudas. Hablamos del miedo a perder a los que quieres, del ejercicio de funanbulismo que es la vida. Nos reconciliamos. Me propuso cambiar los papeles .
– Solo unos días -rogó haciéndose un selfie.
Vi como le atrapaban las redes sociales, indefenso en su candidez noventera. Camino al pasado pensé en los libros que me quedaban por leer, los sitios por visitar y en los abrazos que creí perdidos para siempre.


Probablemente si fuera posible la idea de tu relato. El yo del futuro al volver al pasado repetiría las mismas decisiones.
Un ssludo
Es posible, si. Pero el azar y las circunstancias cambiarían, lo que cambiaría también tus decisiones. Abrazo Gema.
Estaría bien poder reencontrarse con nuestro pasado. O no. Depende. Si es para arreglar algo o quedar en paz con el presente, vale.
Edita, solo por tener red para equivocarse. La liariamos igual, así somos.
Solemos decir que si pudiéranos viajar al pasado, con lo que ahora sabenos, cambiaríamos muchas cosas, pero al volver de otro tiempo ya no seríamos los mismos; puede que acertáramos, o que cometiésemos errores diferentes. La forma en la que vamos a actuar, por mucho que creamos conocernos, también es una incertidumbre.
Un abrazo y suerte con este relato para la reflexión, Lucas.
Si, a veces no entendemos decisiones que tomamos en su día. El problema es que las miramos con los ojos de ahora, que ya nunca serán los mismos. Qué bueno leerte, Angel.
Lucas, me gusta mucho todo el micro, cómo está narrado ese encuentro entre los dos yoes, pero el final es genial, con la alusión a todo ese tiempo que teníamos en el pasado y que las redes nos han robado, y la posibilidad de recuperar los abrazos perdidos.
Un abrazo y suerte.
Rosalía, así mismo es. Esa sensación de vacío de las redes, de ver como otros niños juegan desde la ventana de tu habitación. Volver a un tiempo donde todo se vivía más intenso, porque no podías ver la repetición de las mejores jugadas. Gracias por leerlo.