Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44. En venta (Blanca Oteiza)

Sus ojos parecen seguir mirando la vida, esa que se desvanece con cada minuto que marca el reloj de la pared. La sonrisa en sus finos labios consigue una mueca en los míos. La lluvia arrecia contra las ventanas y aún escucho su voz diciendo “cierra que entra el agua y moja las cortinas”.  Qué fijación tenía con que estuvieran corridas. Me contaba que el vecino la espiaba porque quería robar las macetas mientras ella se ausentaba de casa. Así que por las escaleras andaba sigilosa y a oscuras para que pareciera que no abandonaba el hogar. Y cierto es, que aún parece que está meciéndose en su silla favorita zurciendo alguna prenda. Sigo oliendo su perfume que sobrevuela por la estancia, y aunque hace ya unos meses que nos dejó su cuerpo, sé que ella aún anda por aquí. Vuelvo a colocar la fotografía de mi abuela sobre el mueble y me decido, muy a mi pesar, llamar a la inmobiliaria.

8 Responses

  1. Qué bonito, Blanca, qué bien reflejas esa sensación de que la abuela no se ha ido, que de un momento a otro va a asomar la cabeza por la puerta. Y ese poso de recuerdos que vienen con una sonrisa aún a pesar del dolor de la ausencia. Me encanta.
    Enhorabuena y un besazo.

  2. Blanca Oteiza

    Muchas gracias Ana María por tus palabras. Me alegra mucho que te haya gustado mi relato y que haya sabido trasmitir esa sensación y sentimiento que comentas.
    Un abrazo

  3. Ángel Saiz Mora

    Los fantasmas suelen producir pavor, o esa es la idea que tenemos, tan frecuente en la literatura y en el cine, pero no siempre ha de ser así. Tu protagonista siente que el espíritu de su abuela continúa entre las paredes de la casa y allí seguirá. Por circunstancias ha de abandonar el lugar, en el que ella va a permanecer. Su vida ha de seguir, pero sabe que la echará de menos, que vender esa casa es también romper esa sutil relación.
    Un relato de espectros, en el que la nostalgia y el cariño se sobreponen al terror.
    Un abrazo y suerte, Blanca

    1. Blanca Oteiza

      Muchas gracias Ángel por tu comentario.
      Los seres queridos no desaparecen del todo porque viven en nuestros corazones y recuerdos, y esto se incrementa cuando estás en lo que fue su morada, con las paredes impregnadas de su olor.
      La protagonista, aunque le pese, tiene que desprenderse de ese piso, aunque seguro que su abuela seguirá viva en su memoria.
      Un abrazo

  4. Rosalía Guerrero

    Dicen que vivimos mientras viven las personas que nos recuerdan, y tu micro es un ejemplo perfecto, poético y entrañable. Estoy segura que aunque deban desprenderse de la casa, la abuela de tu protagonista vivirá todavía mucho tiempo en su memoria.
    Un abrazo y suerte.

    1. Blanca Oteiza

      Muchas gracias Rosalía por tu comentario. Cierto es que mientras permanecemos recordando a nuestros seres queridos, estos nos acompañan y siguen viviendo en cierta forma.
      Un abrazo

  5. Buena apuesta Blanca, esa sensación de una casa donde aún perviven los recuerdos, la vida de un ser muerto que impregna los objetos de la casa que debe vender con el dolor del corazón, porque no solo vendes un inmueble, ahí reside aún la memoria de los que quedan vivos.
    Suerte

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Manuel por tus palabras. Cómo bien dices es difícil tener que desprenderse de un lugar donde permanecen los recuerdos y el aroma de quienes vivieron ahí, y con la venta se pierde un trocito de la vida de esos seres queridos.
      Un abrazo

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