52 Fotoperiodismo
Amed miró con recelo al hombre que le ofrecía comida. El muchacho tenía hambre y sed, pero tenía aún más amor propio y no aceptó. Sus ojos eran dos pupilas inmensas y oscuras que se abrían paso a través del polvo de sus pestañas. Y acusaban en silencio. Le tentaba alargar la mano sudorosa y escoger algo de fruta y harina de ñame para que su madre —que tenía el pecho seco y estaba maldita— volviera a ser mirada con amor. Sin embargo, rehusó de nuevo y dio las gracias en francés. Luego, antes de trepar hasta el agujero de la mina y reanudar la búsqueda del oro y mientras le ahogaba una tos persistente, accedió con un gesto discreto a ser fotografiado.
Aunque, a menudo, se sentía impotente y avergonzado, el hombre de la cámara hizo lo que tenía que hacer y, preparado el objetivo, capturó la historia escrita en la mirada de Amed. Después, perseguido por un zumbido de mosquitos, caminó despacio sobre las cicatrices de un sendero yermo y se dirigió a la escuela del poblado, aquel lugar extrañamente silencioso donde los niños, antes de salir a jugar con la muerte, aprendían a rezar.


Ser testigo directo de una realidad terrible sin implicarse ha de ser muy difícil, palpar la necesidad de personas que viven en el infierno, sentir la impotencia de que no poder hacer nada. Pero tu protagonista sí que hace, aunque a veces no se lo parezca. Trabajos como el suyo ponen en evidencia situaciones que nadie merece y muchos sufren, que quizá sirvan para remover conciencias, como también contribuye a ello tu relato.
Un abrazo y suerte, María José
Yo también creo que hacen un gran trabajo estos periodistas. Con una imagen nos muestran los dramas, las injusticias, la violencia… No necesitan palabras para dar testimonio de la realidad y esa realidad nos impresiona. Debe impresionarnos. Y nos recuerda que tenemos que mejorar este mundo antes que ir a Marte. Muchísimas gracias por tu comentario, Ángel. Un abrazo.
Me ha gustado mucho tu relato-fotografía, porque has hecho un terrible pero a la vez bella y digna instantánea que describe literariamente el contraste entre dos vidas, la de quien la vive y la de quien la fotografía .
Un abrazo
Creo que para enfrentar la mirada de Amed se necesita coraje y confianza en lo que se hace. Este es un mundo injusto y, efectivamente, lleno de contrastes. Me alegra, que a pesar de lo terrible de la imagen, te haya gustado el relato. Muchísimas gracias, Gema por leer y comentar. Un abrazo.
Dureza casi fotográfica, tu relato.
Hay dramas, como la explotación infantil, que no suelen ser foco de interés, pero hay imágenes que te remueven. Muchísimas gracias, Rosa por leer y comentar. Un abrazo.
El relato entero es una foto perfectamente enfocada y detallada de una realidad atroz.
La desigualdad está instalada en nuestro mundo. Los fotoperiodistas trabajan bajo presión y recorren terrenos peligrosos. A veces acudimos a sus exposiciones y quedamos impactados y poco más… Nada cambia. Muchísimas gracias, Edita por leer y comentar. Un abrazo.
Maria José, qué necesarios son los fotoperiodistas y también los micros como el tuyo.
Fotografías una realidad terrible, y el mazazo final es desolador.
Un abrazo y suerte.
Si que hacen falta.Nos recuerdan que el mundo que nos rodea es terrible y, por algún momento, nos obligan a salir de nuestra zona de confort y sentir que nos quejamos de vicio. Muchísimas gracias, Rosalía por leer y comentar. Un abrazo.
Me gustó el relato. Me gusta el amor propio del niño y la prestancia del fotógrafo. ¡Suerte!
La dignidad es el único arma que tiene este muchacho explotado y sin infancia. Y él fotógrafo nos lo recuerda al inmortalizar esos rostros y esas miradas de tantas zonas desfavorecidas del planeta. Creo que componen un binomio impactante. Muchísimas gracias, Manuel por leer y comentar. Un abrazo.
María José, me ha parecido un micro durísimo y muy visual, casi como si estuviera viendo la fotografía de Amed. Ese contraste entre su vida y la del fotógrafo transmite mucho coraje. Mucha suerte. ❤️
Estos dramas , que deberían ser una preocupación social, no suelen ser foco informativo. Al menos, el poder de la imagen hace que nos paremos a reflexionar , por un instante, en el coraje que supone vivir como viven muchas personas anónimas y olvidadas , muchísimas gracias, Nuria por leer y comentar. Un abrazo 🤗