16. Fuera de trama
El personaje principal de este microrrelato descubrió que no pertenecía al club selecto de los protagonistas. Después de demasiadas páginas aceptando un papel de reparto, decidió desaparecer por su cuenta. Aprovechó un descuido del narrador, saltó sobre el margen izquierdo y se escondió entre las notas al pie. Desde allí abajo disfruta del caos que dejó su ausencia. Ahora es libre, pero ya no pertenece a ninguna historia.


El personaje aprendió que, como reminiscencia humana que es, o creado a su imagen, se trata de un ser social que necesita pertenecer a alg<n grupo. El narrador aprendió que todos los personajes son importantes, también los secundarios, en una trama
Me.alegra leerte por aquí. Bienvenido a esta gran familia. Nos conocemos de Twitter, ahorq X, desde hsce años.
Un abrazo y suerte, Plácido
¡Olé! Pues no hace falta más. Gracias por el comunicado informativo y por la sonrisa que me ha sacado este texto. Y, sobre todo, por la pregunta que plantea de un modo muy velado: ¿Libertad o pertenencia?
Lástima tener que elegir entre ser libre o sentirse inferior. Original planteamiento.
Ingenioso y conecta con la temática. No has necesitado más palabras.
Una de las mejores cosas que pueden ocurrirte cuando escribes es que los personajes tomen el mando y hagan lo que les da la gana.
El tuyo lo ha ha hecho de la manera más radical: abandonando la trama. Ole por él.
Un abrazo y suerte.
Plácido me ha gustado mucho tu micro por lo que tiene de condensado y de verdad. Ya sabemos que suele ocurrir, que los personajes acaben haciendo lo que nunca imaginó su creador. Y eso demuestra el buen arte del escritor. Genial.
Plácido. ¡ Has escrito una genialidad ! Escaparse de la trama de un libro por dignidad es de valientes. ¡ Que les den ! Genial, Plácido. Me rio y enhorabuena
¡Estupendo metarelato! Quien sabe si el personaje no se cuela en otra historia del blog como polizón, jajaja.
Un abrazo
Originalísimo tu cuentito, querido Plácido. Disruptivo y fascinante, irreal y divertido. Tu protagonista abandona una aburrida pertenencia para instalarse en un margen desde el que disfrutar de un escenario ya ajeno. Enhorabuena y suerte, guapo.