Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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67. HAY CLASES (Belén Sáenz)

Matilde es de talla menuda y se mueve con pasitos de ratón, pero cuando está ausente el termómetro se desploma bajo cero. Un halo de luz cálida la rodea sin tocarla, simplemente por el honor de acompañarla. Matilde limpia, ordena y canta copla con su punto de sal. Tiene un hijo en la droga, un pecho en lugar de dos y un marido que lo intenta, pero que nunca ha sabido amarla. Ella me cuenta y yo cuento un firmamento de estrellas en su mirada. «Bueno, es lo que toca a la gente de mi clase», y se vuelve a sacudir las alfombrillas o tender las sábanas. No sé descifrarla. Me gustaría encontrar palabras que le sirviesen de consuelo más allá de la retahíla de lugares comunes. Que el dinero no hace la felicidad, que cada ser humano recibe su ración de bueno y malo en la vida. Pero ella insiste: «Es lo que toca a la gente de mi clase» y yo me desespero: «Bueno, Matilde, ¿qué es eso de las clases? ¿De verdad piensa que somos diferentes?» Entonces, generosa, me saca de mi error: «¿Qué clase es la mía? La clase de los que elegimos ser felices».

7 Responses

  1. ANTONIO TORIBIOS

    Un relato super ingenioso y bien resuelto. Menudo personajes has creado un cuatro frases. Casi una novela social quintaesenciada. Suerte.

  2. Matilde es un sol. Es de esa gente que acepta lo que le ha tocado en la vida y tira p’alante de ella y de algunos más que la rodean. Ve el vaso medio lleno y algún dedo más. Incluso la imagino pasando el agua a uno más pequeño para que así el vaso rebose. Y como la aceptación de Matilde es filosófica y no religiosa, el texto es divino. Genial, Belén. Suerte y abrazos.

    1. Belén Sáenz

      A todos nos gustaría tener una Matilde cerca, ¿verdad? Son inspiración y lección de vida. Gracias por tu visita y tus amables comentarios, Rafael. Suerte y un abrazo.

  3. Ángel Saiz Mora

    Matilde es una persona sabia, porque sabe vivir sin dejar de intentar lo que todos buscamos: ser dichosos. No se le olvida este propósito, y lo logra.
    Motivos para lamentarse siempre existen; a ello se une que el dinero no hace la felicidad, aunque algo ayuda, pero todo está en la intención y en la mente y la de tu protagonista no puede estar mejor amueblada. Claro que hay clases, yo quisiera apuntarme siempre a la de Matilde.
    Un relato que deja muy buen sabor de boca, aporta luz y alegría al corazón, con frases llenas de belleza.
    Un abrazo y suerte, Belén.

  4. Belén Sáenz

    A mí también me gustaría «ascender» de clase y ser como ella. Me alegra que te haya aportado luz y alegría, valga la redundancia. Gracias por tu visita y suerte para ti también, Ángel.

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