90. Héroes y villanos
El abuelo muerde las hojas de los tebeos, las mastica, las deglute y da un sorbo de vino para evitar atragantarse. Mamá le regaña porque después, ni atiborrándole a zumos de kiwi o de pomelo, es posible desatascar el estreñimiento que le produce la ingestión de tanto papel impreso. Al final, incapaz de soltar ese vientre vetusto y cabezota, recurre a los laxantes. Solo así, aunque de forma algo atropellada, empieza el quimo a circular, rugen sus tripas con la potencia ancestral de una leona; escapan a borbotones, de lo más ruin de sus entrañas, personajes híbridos que se dispersan por el piso, como cucarachas sorprendidas por una luz inesperada, antes de alcanzar el inodoro: pitufos descoloridos con cabeza de Batman o de Robin, agentes de la TIA con la silueta felina de Catwoman, Jokers con la cara pintarrajeada y elegantes vestidos de damas cavernícolas. Las arañas ceden sus rincones a Spidermans desfigurados, Toby comparte sus pulgas con un amasijo de patas y hocicos de Idefixs y Milús, de Plutos y Rintintines. Terminadas las deposiciones una esponja y unos polvos de talco dejan el culo octogenario inmaculado. Un poco de lejía purifica el suelo hasta el próximo festín.


Juancho, me has recordado al malo de «El nombre de la rosa» , aquel fraile que se comía los manuscritos. Muy bueno, como siempre.
Debe de ser una gran incertidumbre no conocer la manera final y aleatoria (aunque puede que no tanto), en la que las figuras de los personajes de los cómics se combinan ente sí. Puede que a este anciano, que debe de amar el noveno arte, no le quede vista para leer, o entendimiento suficiente para comprender los guiones encerrados en bocadillos y viñetas, aunaue sí para jugar con una combinación de sus figuras al azar, tras haberlas tenido dentro.
Un abrazo y suerte, Juancho
Jajaja, qué original Juancho.
No puedo evitarlo, yo me pongo en la piel de la pobre hija del devorador de cómics y se me pone de gallina. Por suerte, mi marido los devora a la vieja usanza.
Abrazote.
No sé si héroe, pero villano sí que eres un poco haciéndonos esperar tanto por tu estupendo relato. Y no es la primera vez. Ja ja ja.
jajajajaj ¡Qué bueno! Una interesante manera de digerir lo leído.
Mucha suerte con él.
Besosss
Solo puedo decir escatología fantástica. Solo tú eres capaz de contar la historia de un señor haciendo popó, y que te quede bonito.
Un abrazo y suerte.