IA
Cuando se levantó, el ínclito Pelida comprobó que se había convertido en un insecto despreciable que devoraba una jugosa magdalena empapada en una infusión de tila. Aquella guerra había durado demasiado y todo olía a podrido en algún lugar de la Mancha.


A la IA le da igual una cosa que otra, solo maneja datos, sin apreciar la imaginación que destilan grandes clásicos de la literatura, con personajes como Aquiles, Gregor Samsa, el propio Poust y su magdalena, Hamlet o cierto ingenioso hidalgo.
Un relato sobre la imaginación, escrito desde la perspectiva de un sistema sin alma, y sin concierto.
Un abrazo y suerte, JM.
Eso es lo que la IA ha entendido. ¡Ay!
Un abrazo, amigo