Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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70 Ilegítimo

María nunca hubiera invitado a entrar en casa a un extraño estando prometida, pero no le podía negar la hospitalidad a quien venía de parte del señor. Acostumbrada a la servidumbre, la actitud del visitante la pilló desprevenida. Su voz sonaba cálida y miraba a la mujer a los ojos con interés pero con respeto. Para quien la vida consistía en lavar, cocinar y atender el huerto, cualquier atención representaba un oasis. Casi sin pensarlo, la oportunidad se transformó en urgencia y, en un momento breve e irrepetible, se desbordó la pasión.
La boda se celebró a pesar del embarazo. Sin duda, su esposo sabía que no era el padre, pero eso jamás fue motivo de reproche. Ella supuso que lo hacía por evitar la deshonra. Y que, tarde o temprano, le impondría un castigo. Sufría pesadillas en las que la apartaban del bebé nada más dar a luz.
Pasado un tiempo y tras comprobar que sus temores eran infundados, María se sinceró con una persona que puso su historia por escrito. Y así llegó hasta nosotros, convertida en una fábula donde la palabra «señor» comienza con mayúscula, ella siempre fue virgen y, por supuesto, los ángeles no tienen sexo.

10 Responses

  1. No te acusaremos de plagio, Lluís, aunque la historia ya la conocíamos, por aquello de que la has contado desde un punto de vista inédito. La irreverencia y la excelencia compiten de igual a igual. Magnífico.
    Suerte y abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    Cualquier creencia precisa de fe, necesaria para explicar lo que carece de lógica y escapa al juego en el que todos estamos inmersos, pero el embarazo de María sin conocer varón requiere de un punto mayor de convicción. Tu relato narra una hipótesis que haría más creíble la combinación de embarazo, virginidad y consentimiento de José. El detalle de no escribir «señor» con mayúscula mantiene la sorpresa muy bien oculta hasta el mismo final. Quien lo contó hasta ahora lo fabuló, tu versión ha quedado de fábula.
    Un abrazo y suerte, Lluís

    1. Gracias, Ángel. Le comentaba a Rafa antes que temía escandalizar a algún lector y cuando lo publiqué pensé también que, si te parabas a comentar, igual te lo ponía más difícil que de costumbre. Pero tú, como siempre, resuelves los comentarios magistralmente y es un placer leerlos. Un abrazo, amigo.

      1. Hola, Lluís. Parece mentira que tan sólo una letra- apenas una ese mayúscula- tenga el poder de transformar la historia de una joven común, llamada María, en una historia celestial, y eso te lo debemos a vos, que sin duda tenés ángel para escribir… 😉
        Bromas aparte, creo que es un micro excelente, sin fisuras,que reescribe esta historia bíblica,por todos conocida, y más que motivo de escándalo, a mi entender, lo es de admiración,y mucha…

        Felicidades y un beso,
        Mariángeles

        1. Mariángeles, gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado. Aparte de transformar la historia en el desenlace, ese uso de «señor» con minúscula pretendía también resaltar la polisemia del término. Un beso de vuelta.

  3. Gloria Arcos Lado

    Sorprendente esa S final, que nos explica una historia, por todos conocida, pero que tú la interpretas y explicas de forma magistral, Lluís.

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