108 La vida
Estaba tan lleno de ti que no te valoraba. Hasta que empecé a perderte. No me daba cuenta, pero poco a poco me fuiste privando de algunas cosas, como oír mi nombre y bajar a la cocina en un santiamén para disfrutar de un copioso desayuno amenizado con buena música de fondo. Después me empapaba con esas revistas que aparecían dispersas por la casa.
Echo de menos cuando todo funcionaba bien, porque eras tú quien se ocupaba de que todo estuviera en orden. Y aunque me hayas ido apagando, voy a luchar por ti, voy a recuperarte, aunque sea un poquito.
Hoy saldré a la calle. Le diré al chico que quite el polvo a la silla de ruedas. Primero iremos a la farmacia. Recogeremos las pastillas para la diabetes, la depresión, la osteoporosis y la hipertensión. Después, a la óptica, a encargar unas gafas nuevas y mi primer sonotone.

