108 La vida
Estaba tan lleno de ti que no te valoraba. Hasta que empecé a perderte. No me daba cuenta, pero poco a poco me fuiste privando de algunas cosas, como oír mi nombre y bajar a la cocina en un santiamén para disfrutar de un copioso desayuno amenizado con buena música de fondo. Después me empapaba con esas revistas que aparecían dispersas por la casa.
Echo de menos cuando todo funcionaba bien, porque eras tú quien se ocupaba de que todo estuviera en orden. Y aunque me hayas ido apagando, voy a luchar por ti, voy a recuperarte, aunque sea un poquito.
Hoy saldré a la calle. Le diré al chico que quite el polvo a la silla de ruedas. Primero iremos a la farmacia. Recogeremos las pastillas para la diabetes, la depresión, la osteoporosis y la hipertensión. Después, a la óptica, a encargar unas gafas nuevas y mi primer sonotone.


No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Vivimos creyendo que la normalidad y el orden es lo natural, cuando en realidad constituye una suerte y un lujo. La vida no se suele ir de repente, va dando avisos, eso que llamamos achaques, que se traduce en mermas.
Un relato que habla de una realidad que no podemos soslayar y que nos afecta a todos, con el mensaje paralelo de valorar el regalo de la vida que tenemos.
Un abrazo y suerte, Rosy
La vida es lo que nos sucede mientras intentamos hacer cosas. Merece la pena luchar por ella, por supuesto, y con calidad. Texto con una voz estupenda. Un abrazote, Rosy, y suerte.
Ángel, Rafael, muchísimas gracias por dejarme vuestros comentarios.
Un abrazo enorme.
Al principio daba el pego de que había perdido a su amor. Pero el título lo dice todo. Original la orientación que ha tomado.
La vida se nos va desordenando con la edad, pero hay que seguir adelante.
Magnífico colofón para la convocatoria del desorden.
Un abrazo y suerte.