Mnstrscp 2026 – R2 – Encuentro 6
Drekavac / Lobizón / Vjestica
tendréis hasta el domingo 4 de octubre a las 12 de la noche (peninsular española) para entregar:
- * Un relato de 150 palabras máximo (título no incluido)
- * Mantener el título asignado.
- * Incluir los dos fragmentos supervivientes exactamente como aparecen.
- * Incorporar algún elemento relacionado con el mundo de los libros.
El relato original de Mei Morán está aquí; https://estanochetecuento.com/allende-el-oceano
| el relato se entrega pinchando en esta imagen | y se vota en esta otra |
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Allende el océano de Vjestica
Por el olor de tu piel, aún cautivo en el cristal de unas BOTELLAS DE PERFUME sin destapar, me embarqué en una travesía oceánica. En cada puerto que atracaba, derramaba mil preguntas por las bibliotecas de la ciudad, pero ningún libro descifraba tu paradero.
De nuevo al mar, con la bodega repleta de ron, lágrimas y un poco de CAFÉ y AZUCAR.
Un día se levantó una tempestad para que mi sueño dejara de flotar. La sirena se dibujó poco a poco entre las olas, como si fuese un querubín a medio tallar. Tomados de las manos, me arrastró hacia su reino submarino. A cada bocanada de oxígeno que echaba en falta, ella más tiraba de mí y, al mismo tiempo, mudaba su rostro en una máscara terrorífica de muelas desgastadas.
Lucha desigual, hasta que mi pecho estalló y, entonces, por fin, te encontré, esperándome sobre tu lecho de corales.
Allende el océano de Drekavac
Las aguas negras del estuario del Mersey son espesas. El viento helado de Liverpool disuade de permanecer en cubierta. Ha conseguido llegar desde Dublín atravesando el mar de Irlanda. Atrás quedaron los campos de patatas podridas que ya solo sirven para arropar a los muertos. No le queda nada. Si se lanzara por la borda nadie la echaría de menos. Lo considera.
Pero la promesa de lo que habrá allende el océano la lleva de vuelta hacia la bodega donde se almacena la carga: BOTELLAS DE PERFUME, sacos de CAFÉ Y AZUCAR, cajas de Biblias para quienes podían permitirse alimentar el alma. Se escabulle buscando un rincón oscuro donde no la encuentren. Se topa con un bulto escuálido: un pequeño de ojos aterrados. «Shhh. No hagas ruido», susurra, mientras lo estrecha contra sí con fuerza.
Acerca la boca a su cuello.
Esta noche no llora. Esta noche solo tiene hambre
No habiéndose presentado el tercer participante (una pena), los dos aquí presentes pasan automáticamente de ronda.