Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Los participantes con los alias: PRINCIPE ENCANTADOR. HOMBRE LOBO y MOZART

 

Tendrán de plazo hasta las 23:59 horas de España peninsular del sábado 25 de Septiembre del 2021 para escribir un microrrelato que cumpla con las siguientes bases:

 

  • *Título : Una sola palabra
  • *Relato : 123 palabras MÁXIMO (título no incluido) y debe reflejar uno de los 7 pecados capitales (Ira, Lujuria, Envidia, Soberbia, Pereza, Gula, Avaricia) 
  • *El estilo y tema es completamente libre, pero el relato debe estar basado, como inspiración, en la siguiente fotografía

Una vez enviado ya no se podrá editar el relato.

Enlace para que los 3 participantes envíen su relato AQUI 

 

Votación del encuentro (se activará cuando se hayan presentado los 3 relatos). Recordamos que solo se permite el voto a participantes del concurso y del blog. Uno no se puede votar a sí mismo.

5 Responses

  1. Mel

    Previsores (Avaricia) del Hombre Lobo

    Dos costumbres caracterizaban a los turistas extraterrestres que empezaron a invadirlo todo: el enorme rastro de deposiciones que dejaban tras de sí, en forma de bolitas de oro, y su afición a lamer las esculturas de bronce. Aquello era una falta de respeto, así que el gobierno sustituyó nuestras estatuas por copias exactas en fibra de vidrio, empezando por las que custodiaban el congreso. Alguien dijo que la empresa encargada de almacenarlas era propiedad de algunos miembros del gobierno pero, al fin y al cabo, estaban haciéndole un favor a la nación. Y nadie se acordó de ellas hasta mucho después, cuando hundido ya el patrón oro por sobreabundancia, se adoptó el patrón bronce, ese metal que los turistas compraban a cualquier precio.

  2. Mel

    Imparable (Soberbia) de MOZART

    Se las arregló para terminar Políticas tirando de todas las artimañas posibles. Compraba exámenes de alumnos y silencios de profesores. Se jactaba de ser un depredador, el rey de la jungla. Si alguien le juzgaba decía: «»Bueno, la política es así»». Urdió una red de cómplices tan intrincada que nunca fue posible detenerle. Llegó a lo más alto, por supuesto.

    No consentía que nadie le llevase la contraria. Ni mujer, ni hijos, ni colegas de partido. Todo se hacía por sus santos cojones. Un día, bajando las escaleras del Congreso, tropezó. Su cabeza se estrelló contra el pedestal de uno de los leones. El golpe fue fatal. Antes de perder la conciencia lo único que vio con claridad fueron los testículos del felino.

  3. Mel

    Metamorfosis (lujuria) del Príncipe encantador

    Fui amamantada de niña por una osa y ya de adulta consagré mi vida a la caza y juré permanecer virgen. Solo me casaría si algún pretendiente me vencía a la carrera. Y virgen fui hasta que apareció ese melenas guapetón y me derrotó. Entonces lo de permanecer virgen como que no, estábamos dale que te pego sin parar, que si el misionero aquí, la mariposa allá, el sacacorchos acullá, todo el día, sin descanso, pero al yacer en el templo Cibeles montó en cólera y nos convirtió en leones. Y estos ignorantes intramuros nos exhibieron como símbolo de grandeza de un imperio que se pulverizaba, cuando nuestra única misión es hacer lo que ellos jamás hicieron y nunca harán: tirar del carro.

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