Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Mnstrscp2022-R1-Encuentro13

Los participantes con los alias:  ROBIN HOOD – MULÁN – MEDUSA

 

tendrán de plazo hasta el miércoles día 5 de octubre hasta las 23:59 horas de España peninsular para escribir un relato que:

  • * nos cuente algo especial de su personaje
  • * no exceda de 150 palabras (título no incluido)
  • * use, de cualquier forma, sentido (admitimos singular y plurales) la palabra : ALTAR  (si la pones en mayúsculas al enviar el relato nos ayudas mucho)

Enlace para que los autores envíen el relato AQUI

Para votar (cuando el encuentro esté ya completo) AQUI

3 Respuestas

  1. Melisima

    El legado de Robin Hood de ROBIN HOOD

    Cada noche Robin baja de su ALTAR, se hace más hombre que mito, se sube al escenario del pub
    SherwoodForest y comienza a enloquecer a su fiel parroquia de pudientes ricachones mientras sustrae sortijas de las señoritas besándoles las manos, insignias y condecoraciones de incalculable valor que portan los caballeros tan solo sacudiéndoles el polvo de sus casacas y hasta dentaduras de oro de las ancianas a la par que se marca con ellas un ancestro del foxtrot. Debería devolver todo lo sustraído pero fiel a su leyenda Hood prefiere donárselo de inmediato a la pobre de Mary ArcoEstrecho que es quien más lo necesita… y nuestro héroe de los besos de esta picarona.

  2. Melisima

    La Dama de Arintero de MULÁN

    Los niños de aquel pueblo de León jugaban casi todas las tardes a “espadachines” con ramas que simulaban los aceros más afilados.
    Juana, que vivía en un pueblito cercano, Arintero, los solía escuchar cuando estaba frente al ALTAR y pasaban gritando delante de la iglesia, después, a la salida de la catequesis, les preguntaba si podía jugar, “¡Las niñas no juegan a batallar!” contestaban antes de burlarse.
    Al día siguiente Juana se cortó el pelo y se vistió con ropas de niño para poder jugar con ellos. Destacó por su valentía, estrategia en la batalla y habilidad con la “espada”, ganando casi todos los combates.
    Una tarde vino su madre a buscarle y le llamó por su nombre, “¡Juana, vamos a casa!”, ante el asombro de todos los niños. Entonces alguien dijo “¡Es cómo Mulán!”, pero la niña lo tenía claro y contestó “¡No, soy cómo la Dama de Arintero!”.

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