75. Múltiples expectativas
—Ya verás que alto y hermoso serás. Llevarás de cabeza a las chicas del barrio.
—Ángela, le he comprado la camiseta más minúscula que encontré del equipo del pueblo, aunque seguro que Bruno jugará en un club muy importante.
—Mejor que estudie mucho y gane mucho dinero con un buen empleo en una multinacional, como vuestro vecino, el que se mudó a un chalet con piscina en las afueras.
—Mi niño tocará la tuba con virtuosismo. La que yo utilicé está guardada en el altillo hasta que tenga edad para empezar con ella —dice su padre mientras pone de fondo un nuevo concierto para instrumentos de viento.
Mamá, con su voz dulce, me susurra mimos y me canta inventando letras llenas de fantasía. Los otros… Pensáis que no os entiendo, que soy demasiado pequeño; pero sé que habláis de mi futuro y contáis con que alcance grandes metas. ¿Conseguiré lo que esperáis de mí? Quizá no seré tan guapo, fuerte y listo como creéis. Quizá no me gustará la música ni el fútbol. ¿Por qué lo complicáis todo tanto? ¿Qué debo hacer?
La mañana siguiente Ángela se despertó con sangre entre las piernas.


Si. ¿Por qué los padres lo complicamos todo tanto? Seguramente porque si no fuera así, no habría hijos. Parece que los posibles padres actuales lo están arreglando: en vez de niños, paren perros.
😂😂 Bueno, no te creas, que algunos llevan a los perros como si fueran bebés! Seguramente al perro no se lo complicarán tanto como lo harían a una criatura.
Muchas gracias por pararte a comentar, Edita.
Carme.
Final totalmente inesperado, Carme. Yo pensé que se iba a limitar a ir por su cuenta y dejarlos a todos con un palmo de narices. Debo decir que me imaginaba a un bebé en su cuna, no contaba con que aún no hubiera nacido: buen golpe de efecto, bien calladito hasta la última línea.
Abrazote.
Quiero mostrar que un niño puede tener mucha presión por lo que esperan de él los mayores, a veces demasiada, sin saber si lograrán lo que se les pide. Lo he llevado al extremo, como si el feto pudiera entender lo que dicen de él, y exagerando su reacción. Me alegra si consigo más impacto con este final inesperado.
Gracias por tu comentario, Ana María.
Un beso,
Carme.
Esto es aborto por incertidumbre. Inimaginable ese final que sorprende.
Un abrazo
Pues ese podría ser un título alternativo: «Aborto por incertidumbre» (pero de los que se leen al final del relato, por no hacer spoiler 😅). Contenta quedo con esa sorpresa.
Gracias por comentar, Gema, y aquí dejo un abrazo de vuelta.
Carme.
El cuento de la lechera, pero aquí se rompió el cántaro antes siquiera de ver la luz. Es una gran incertidumbre cómo será el futuro de un hijo, mejor sería ir por partes, primero, que nazca. Y después, algo tendrá él que decir también.
Un abrazo y suerte, Carme
Pues sí, Ángel, para empezar que dejen elegir a la criatura si quiere jugar a fútbol («jugar») o aprender algún instrumento, sin toda esa presión de tener que ser muy bueno en todo. ¿Y si no lo es? Pues «habrá que quererlo», que decían Faemino y Cansado (si no recuerdo mal).
Muchas gracias por tu dejarme tu habitual comentario.
Un abrazo,
Carme.
Me ha pasado como a Ana María, Carme, que me has noqueado con ese final inesperado. Muy bien jugado.
Esa es la idea, final más impactante ante la incertidumbre infantil («¿les gustaré como soy? ¿conseguiré lo que esperan?»). Algunos niños quizá viven con demasiadas exigencias.
Muchas gracias por pasarte a comentar.
Un abrazo,
Carme.
Si que impacta, sí, yo también imaginaba un bebito, pero con alguna discapacidad o enfermedad grave, pa complicarlo más.
Hay que tener mucho cuidado con no cargar sobre las espaldas de hijos e hijas los propios sueños. Son personas completas y no necesitan esa presión. Mira si no lo que le ha pasado a tu protagonista: el proyecto de bebé se ha agobiado y ha hecho una chao pescao.
Un abrazo y suerte.
Un chao-pescao en toda regla, sí…
Si el feto puede captar sensaciones y sonidos del exterior (voces, música, estado de ánimo de la madre…) pues lo llevamos un poco más allá y le damos algo de entendimiento. Y con esa familia tan complicada ha decidido que no sabría cómo hacerlo, se le venía encima demasiado agobio.
Muchas gracias por comentar, Rosalía.
Abrazo de vuelta.
Carme.
Ay,tanta expectativa termina ahogando, mejor vivir con la incertidumbre, en este caso dejar que sea lo que él decida. Muy bueno, Carme
¡Abrazo!
Cierto, la pobre criatura no tenía claro sobrevivir a tanta exigencia.
Muchas gracias, Aurora, por pararte a comentar.
Un abrazo de vuelta,
Carme.