86. Ni ellos mismos se lo creen (María Rojas)
En el Salón de Reinos, boquiabierto se queda el enano ante las espléndidas pinturas.
Zurbarán, complaciente, lo deja estar y él se deja ir en una contrahecha melancolía. Siente envidia del aedo de cuerpo bien proporcionado y elástica musculatura.
Luego, ante un “avisillo” de chorizo y un chorrete de vino, ríen a carcajadas el pintor y el enano al recordar la absurdidad de los Habsburgo de creer que pertenecen al mundo del todopoderoso Homero.


Tenemos muchos ejemplos de pinturas en las que los monarcas se hicieron retratar como divinidades, en un intento de perdurar más allá de los hombres y de su tiempo, aunque ellos también pertenecen a la misma especie mortal qie los demás, de ahí la complicidad secreta del artista y del bufón de la corte.
Un abrazo y suerte, María.
Recrear una época y unos personajes conocidos es complicado. Has hecho una pirueta interesante y divertida.
Gracias: Rosa y Ángel.
Por mucho que intenten convencer a sus súbditos, los dueños del mundo siguen siendo carne mortal, como la nuestra.
Un abrazo y suerte.