Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

FE

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA FE

Bienvenid@s a ENTC 2026 Comenzamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de FE en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de FEBRERO

Relatos

OCT14. ADICIÓN, de Amparo Bárcena

-La suma de una estrella más otra siempre da como resultado dos; nunca tres estrellas. No me salen cuentas. Tú, yo…¿y? – preguntó desconcertado -. Me falta una.
-La tercera, querido, está por llegar. Pero llegará, lo sé – respondió ella mientras sus puntas, tan llenas de luz, se enredaban en el firmamento con el fin lograr aquel objetivo: la cifra perfecta.

 http://lamedores.wordpress.com/

OCT13. ÁNGELES Y ESTRELLAS, de Rebeca Gonzalo López

—Cariño, ya eres muy mayor para dormir con la luz encendida. Deberías saber que no hay monstruos en tu armario, ni tampoco en el baño. ¿Por qué lo sigues haciendo?—le pregunté con ternura.
—¡Qué tonta, mamá!—me dijo sonriendo— ¿No lo sabes? Es por si alguna estrella se cae y se asusta en medio de la oscuridad, como me pasa a mí. Así uno de los cuatro angelitos que velan mi cama, le cantará una nana para que se duerma. Ellas solo duermen por el día, mamá, pero ellos no pueden dejar su esquinita por la noche. Tienen que protegerme. Además tú siempre me das el beso de buenas noches y me dices: \»a dormir, mi estrella\». Seguro que conmigo no se sienten tan tristes por haberse perdido.
Me dejó desarmada… ¿cómo iba a explicarle que tampoco existen los ángeles?

 www.mimundomiburbuja.blogspot.com

OCT12. LA CRUDA REALIDAD, de Jesús Coronado

Hasta el último vello de su cuerpo se erizó cuando empezó a beber suavemente el dulce licor que habia depositado sobre su pubis y resbalado hasta sus partes mas íntimas. Y su cuerpo se tensó como la cuerda de un arco, y sus ojos se convirtieron en párpados… y lo sintió dentro, estallando en una fanfarría de sensaciones. Pero el dolor que sintió en la rodilla hizo que sus ojos, de repente, dejaran de ser párpados. Y percibió ese fétido jadeo que la enfrentó al interior de un coche, a un hombre que no conocía y que tras vaciar su necesidad, la apartó sin delicadeza. Sólo dos billetes de veinte.
El frío de la noche le obliga a tapar lo poco que podía con la ropa que exhibía la mercancía mientras volvía al arcén de la carretera. Y bajo la atenta mirada de su chulo, Sara sube al coche que para a su lado no sin antes mirar al cielo y buscar las tres estrellas que compartió con su padre la noche que escapó de casa, volviendo a imaginar que la rescatan de esta vida… que no es vida. Aunque  se empeñen en hacérselo creer noche tras noche.

 http://www.conelmaramisespaldas.blogspot.com.es/

OCT11. OSCURA ES LA NOCHE, de José Ángel Gozalo

Tengo tanto frío que no me siento las manos. Un viento helado se cuela dentro del vagón entrando por todas sus rendijas. Nos apiñamos los unos contra los otros intentando mantener el calor pero todo es inútil, en el exterior, el crudo invierno lo cubre todo con su manto blanco de nieve.  Cuando el tren no pude pasar nos bajan obligándonos a despejar el camino con palas.  El traqueteo rítmico de las ruedas contra la vía incita a dormir, pero me aterra cerrar los ojos porque entonces lo recuerdo todo. Recuerdo que estábamos cenando todos juntos, celebrando mi cumpleaños. Yo estaba a punto de soplar las velas cuando de pronto, tiraron la puerta abajo, recuerdo como me escondisteis  dentro del armario, recuerdo los alaridos excitados de los perros, recuerdo las risas crueles de los soldados, recuerdo vuestros gritos de terror, vuestras súplicas desesperadas implorando clemencia y como en el último momento mirasteis hacia el armario donde yo estaba, despidiéndoos de mí. El olor a sangre todavía me acompaña.
 Por entre los tablones de la pared solo se divisan tres estrellas en la oscuridad de la noche. Quiero pensar que sois vosotros, padre, madre, hermano, que me protegéis desde el cielo.

  http://pensarenletra.blogspot.com.es/

OCT08. EL SUEÑO ESTRELLADO, de Nuria Casado Marco

Aquel mes de agosto, parecía que no iba a acabar nunca. El calor perlaba mi frente de sudor a pesar de lo avanzado de la noche, por lo que decidí salir al jardín, tumbarme en el césped,  y contemplar el firmamento, que aquella noche aparecía cuajado de estrellas. Calculé que por la fecha habría lluvia de Perseidas ¡seguro que no tendré tanta suerte! pensé , sin saber  todavía que en breve empezaría  mi viaje , cuando un sendero luminoso se abrió ante mí y me impulsó hacia delante a una velocidad de vértigo y me vi  inmersa en un mar de estrellas de brillantes colores, que entre risitas volteaban a mi alrededor . La que parecía llevar la voz cantante hizo la presentación –Somos las enanas rojas-  a lo que  la graciosilla del grupo apostilló –vamos, como tú- comentario que produjo una explosión de carcajadas acompañadas de chispitas iriscentes. – ¿Nos acompañas en el viaje? , apuntó una tercera.  Asentí vigorosamente y así empezó mi breve pero no por ello menos intenso viaje por el firmamento, donde aprendí a conocer el mundo secreto  del universo; tan maravillada estaba que no vi  el maldito agujero negro que me devolvió a la realidad de mi cesped y de mi vida.

OCT07. DREI STERNE, MEINE LIEBE, de Marcos Santander Llona

Un hombre mayor, muy mayor, ligeramente encorvado, alto y de mirada entre infinitamente azul y triste, descendió del coche ayudado por dos mujeres muchísimo más jóvenes que lo acompañaban y el muchacho que había conducido al grupo hasta aquel lugar. Los cuatro competían con el Sol atardecido luciendo destellos dorados desde sus arregladas y casi blancas cabelleras. Al descender del Mercedes y encaminarse hacia la verja desde la que se podía observar el interior de la basílica se le pudo escuchar decir con lágrimas incluso en la voz, “Drei Sterne, meine Liebe, drei Sterne”. Fue una escena extrañamente conmovedora que nos sumió en un ambiente más místico y sagrado que el propio de aquel antuzano previo a la capilla. Después hablamos con una de sus hijas acompañantes y pudimos enterarnos de que su-padre-había-nacido-y-vivido-en-aquel-minúsculo-pueblo-y-desposeído-con-violencia-de-todas-sus-propiedades-y-expulsado-hacia-el-Oeste-en-aras-de-una-mayor-pureza-étnica-de-la-zona-había-sido-ciudadano-checo-de-habla-alemana-y-las-cenizas-de-su-esposa-descansaban-bajo-losas-del-lugar. Cercana su muerte, era su última visita y despedida. Al alejarnos pudimos ver la iglesia y la estrella que coronaba cada una de sus tres cúpulas. Estábamos en Sudetenland.

OCT06. GRACIAS POR SALVARME, de Claudia Elcira Díaz

MIS MANOS TRANSPIRABAN,Y MIS PIES PARECIAN ADOQUINES CLAVADOS EN MIS PLANTAS DE ESTOS PEQUEÑOS PIES. ME SENTE
UN RATO…EN MI COMODO SILLON,SONABA EL
TELEFONO,Y YA NO PODIA LEVANTARME PARA ATENDER,ESTABA PERDIENDO EL EQUILIBRIO
¡Y DE PRONTO!…¿NO SE QUE PASO?…MI
MENTE COMENZO COMO A FLOTAR Y ME SENTIA
QUE ESTABA ALREDEDOR DE TRES ESTRELLAS,Y
LA LUMINOSIDAD DE ELLAS ERA PUREZA Y NO ME HACIAN DAÑO A MI VISION,AL CONTRARIO
ME SENTIA PROTEGIDO. ME SENTIA COMO UN REHEN PERO EN PAZ,ALGO DE MISTERIO…
ALGO QUE NO PODIA EXPLICAR POR EL
MOMENTO.¿PORQUE TRES ESTRELLAS?…NO ENTIENDO,PERO A LA VEZ ME HACIAN SENTIR
UN POCO DE TEMOR…¿ME ESTARE VOLVIENDO
LOCO?… NO QUISE DECIR NADA ME RESERVABA ESTE MISTERIO.TAL VEZ CON EL
PASO DE LOS MESES ESTO PUEDA DESAPARECER
LEIA REVISTAS MI ENTRETENIMIENTO DE TODOS LOS DIAS Y TAMBIEN VENIAN A VISITARME AL HOSPITAL.
EL SUEÑO ERA A LA VEZ UN SUEÑO QUE NO QUERIA DESPERTAR. DE PRONTO…VOLVI A MI
ESTADO NORMAL,PERO…PUDE LUEGO VER EN
CADA UNA DE LAS ESTRELLAS QUE ERA EL EQUIPO MEDICO LLAMADO AMOR QUE ME HABIAN SALVADO LA VIDA.

OCT05. LOS GUARDIANES, de Héctor Hernández

La tarde del 25 de Octubre de 1879, un espeleólogo aficionado de apellido Herbert, buscando cuarzo en las cuevas del desierto de Mojave, descubrió lo que en un principio supuso era una veta de alabastro. La claridad dentro era inusual; su lámpara de aceite resultó innecesaria y la sofocó. Se internó aún más. En lo que parecieron segundos, estuvo ante la entrada de una bóveda donde esfinges de indios custodiaban ambos lados del acceso. El grabado sobre sus rostros era complejo, exhaustivo. Dentro de la bóveda, sobre un pedestal, encontró tres rocas pequeñas no más grandes que un puño. Eran blancas, esféricas y resplandecientes; la simetría de estas lo maravilló. Se apresuró a colocarlas en su saco; luego, buscó la salida. Esa misma noche partió rumbo a Phoenix con la intención de colocarlas al día siguiente. Llegó a la ciudad y alquiló una habitación. Mientras examinaba su hallazgo, llamaron a la puerta. Abrió; aparecieron tres hombres. Herbert, con horror, reconoció los tatuajes. Uno de los hombres habló en su lengua natal:  “No son rocas, son estrellas, y no te pertenecen”. Herbert entendió las palabras. El brillo de una navaja resplandeció antes de hundirse en su pecho.

OCT04. LA ESTRELLA ALNILAM, de Jesús Alfonso Redondo Lavín

Miro las estrellas. Veo al niño que fui, caminando de la mano de mi padre por el sendero del prado, hecho de tanto pasar pisando. Me contaba muchas historias. Decía que hubo un rey, Wamba, que no quería serlo; que un pueblo nació sobre la piel de un toro; que los chinos comían arroz con palillos.
– ¿Grano a grano?
–  No hombre no. Hacen bolas con el arroz.
–  Y, ¿cuántos granos tiene cada bola?
Un pescozón terminó el interrogatorio.
Escuchábamos, al anochecer, las estridulaciones de los grillos y el croar de ranas, y otros ruidos inidentificables.
Mi sordera senil y los “biocidas” acallaron esos sonidos.
De noche, me señalaba las constelaciones abotonadas en un cielo hermosamente limpio, aunque lumínicamente contaminado por el alternante barrido circular de luz en morse del faro de Cabo Mayor. Me mostraba la cabra “cullando” leche por la vía láctea; la Polar, las Osas, mayor y menor; y tres estrellas del cinturón de Orión, de nombres árabes: Mintaka, Alnitak y Alnilam, y su métrica, usada para posicionar pirámides por los arquitectos egipcios.
El año pasado, dicen, explotó una de ellas.
No nos alarmemos, la seguiremos viendo durante los 1.340 años luz que nos separan.

OCT03. POLARIS, de Eva García Martín

Me gustaba veranear en la casa del pueblo porque allí no había contaminación lumínica. Por San Lorenzo, nos tumbábamos en las eras esperando las fugaces lágrimas que concedían deseos.
Estela aseguraba que algún día encontraría el lugar donde caían las estrellas y así tendría todos los que quisiera. Discutíamos durante horas sobre el mejor modo de conservarlas eternamente: en un armario oscuro, en tarros de cristal, envueltas en periódicos, en una caja fuerte, en el frigorífico, congeladas…
Un día el tío Marcial nos escuchó.
– Esta noche os enseñaré la única estrella que os importará conservar- prometió.
Boquiabiertos y excitados, pasamos aquella tarde preparando la gran aventura: linternas, guantes, cuerdas, una caja,  gafas de sol, un saco, palas, caramelos de menta, dos rosquillas de anís…
Después de cenar esperamos, cargados e impacientes, en el patio. El tío salió en bata y zapatillas y, cogidos de su mano, nos alejamos del farol de la entrada.
Tras explicarnos cómo reconocer las dos Osas nos señaló:
– ¿Veis las tres estrellas en la cola de la Osa menor?
– Una…dos…tres…- contamos nosotros.
– La última indica el Norte y siempre estará ahí,  para que nunca lo perdais.
Años después comprendimos totalmente su lección.

OCT02. ESOS MÁGICOS MOMENTOS, de Gloria Arcos Lado

Tres eran las estrellas que lucían más en esa luminosa noche de otoño sobre la bóveda celeste.
  Pero no era eso lo que atraía  más al pequeño, cuando miraba al firmamento, tumbado sobre el fresco  césped del  jardín.
   Lo que más brillaba para él eran  esos gratos momentos, mientras hablaba en voz queda y compartía confidencias con su padre.
    En esos instantes los dos temían  que el ruido de sus voces hiciera desaparecer  esos mágicos momentos, en los que los dos se sentían  en comunión, muy cercanos el uno del otro.
    El pequeño se sentía el más feliz del mundo mientras su padre le hablaba de la  Luna, las constelaciones, los meteoritos, o de que quizás en lejanos  mundos,  existía vida.
   Entonces se sentía transportado a esos lugares lejanos, más allá del  infinito, y sólo deseaba que esos instantes  no terminaran nunca.

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