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Apenas comenzaron a doblar las campanas, el viento se detuvo y los gigantes inclinaron sus aspas en homenaje al caballero vencido. El único que en lugar de entramparlos con ejes, piedras y ruedas los había desafiado en corto y por derecho.
Llegaba tarde, la lluvia inundaba las calles, el autobus se paraba en cada momento, ya eran las ocho y media, tenia tantas cosas que hacer, que asomaba el sudor en la axila de siempre, mientras cerraba su libro oxidado.
llegó a casa, se pusó el pijama, abrió la nevera y acaricio una cerveza mientras encendia la television.
poco a pocos sus ojos se cansaban de estar abiertos; mientras sonaba la musica del telediario, se despertó y fue a la cocina a preparar la cena.
la cena se acabo y se desplomó en el sofá como cada noche, el vecino de arriba movia los muebles como cada noche.
La madrugada estaba joven cuando un viento entró por la ventana cerrada, la habitacion se lleno de ternura y la soledad enjugaba su sombra y juanjo se fué.
Las tres y media ya… pues yo empiezo a tener hambre, que con esto de que hoy se acababa todo, apenas he desayunado… Por cierto, ¿he apagado el gas? Solo faltaría que pasara algo y se viniera conmigo todo el vecindario, ahora que me iba a librar de ellos… Claro que , la nueva vecina del 2ª B es un encanto, tampoco me importaría encontrarla allí, con un poco de suerte, sin el imbécil de su novio…
Menos veinte, y el sitio es el correcto, el mismo sitio donde le vendí mi alma, como quedamos hace exactamente veinte años… ¿Llevarán un calendario distinto? Qué tontería, aunque así fuera, el que cuenta es el mío, que soy el que firma el contrato. Y tampoco he vaciado la nevera. Para cuando decidan que pasa algo raro y entren en el piso, la lechuga habrá goteado a la bandeja de abajo y los filetes serán algo verde que se mueve… Bueno, eso le dará un toque dramático… Ya me veo al pelmazo de Carlos, llevándose mis vinilos con la excusa de que me los había prestado…
A la porra, me voy a casa y me zampo los filetes. ¡Qué poca formalidad!
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Estaba yo sentado en el banco de la plaza, enfrascado en la lectura del último libro de mi poeta favorito, cuando me distrajeron unos pasos, apenas perceptibles, a mis espaldas.
Me volví y nadie. A estas horas, cuando el sol cae y comienza a refrescar, la plaza suele estar deshabitada, y hoy no era la excepción. Sólo yo, demorado en la lectura, y una silueta a lo lejos. Algo intrigado, continué con el poema que tenía entre manos:
No fue la pereza de las gotas,
ni las agujas en las plantas de los pies.
No la rotunda ausencia de luz,
ni las sonoras pisadas.
No fue el reflejo de la angustia en las vidrieras,
ni el neón tartamudo del kiosco de la esquina.
No el chiflete entre las articulaciones de los huesos cansados.
No el silbar de ruedas en la noche.
No.
Descubrí sus intenciones recién cuando la tuve frente a mí.
Tarde.
Ninguna artimaña podrá librarme de su abrazo.
Levanté la vista y allí estaba. Negra y con un brillo seco en los ojos. Me tendió la mano y dijo con dulzura:
— Vamos, Fernando. Ya es la hora —.
Como humilde peón, seguí sus pasos.
Estimados amigos del ENTC,
Hoy recibi este e-mail de la organizacion del certamen y que deveras alegrome. Soy finalista. Me gustaria tambien preguntarles si conocen alguien en el dia de la cerimonia y que podria representarme.
Agradezco.
Un gran saludo desde Japon, amigos.
Edweine
Em Quinta-feira, 24 de Outubro de 2013 23:49, «MASSANA FIGUERAS,Gloria
Apreciado/a,
Nos es grato comunicaros que vuestro relato ha quedado finalista en el VII Concurso de Microrelatos de Terror y Gore (2013), que organiza el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei, con la colaboración de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molins de Rei y la Biblioteca Pau Vila.
Es por este motivo que os invitamos a asistir a la Lectura del veredicto y a la entrega de los premios, el próximo viernes 1 de noviembre, a las 22 h (aproximadamente), en el Teatro de La Peni de Molins de Rei (Plaça de Mercè Rodoreda, 1 – 08750 Molins de Rei), en el marco de la noche de la final del XII Concurso de Cortometrajes de Terror y Gore, dentro del XXXII Festival de Cine de Terror de Molins de Rei, que se celebrará del 29 de octubre al 3 de noviembre de 2013.
Para recoger vuestra INVITACIÓN (para dos personas) sólo hace falta que os dirigís a las taquillas del teatro antes del inicio de la proyección de los Cortometrajes (21 h), y os presentéis como finalistas del VII Concurso de Microrelatos con vuestro DNI. Os agradeceríamos mucho si pudierais confirmar vuestra asistencia a la noche de los premios, lo más pronto posible, enviando un correo electrónico de confirmación a la siguiente dirección:massanafg@diba.cat
Desde la organización queremos felicitaros por llegar a la final, desearos mucha suerte y saludaros atentamente.
La primera vez que me percaté de su presencia fue el día que en el colegio, Sebastián se atragantó con el tapón de un bolígrafo y se lo llevaron en ambulancia. Su mesa permaneció vacía el resto del curso y ya nunca regresó.
La siguiente, una noche en que la abuelita Rosario no paraba de toser y toser. Nadie durmió esa noche ni al día siguiente ni al siguiente.
Otra en el viaje a la playa, al terminar la Universidad, en aquella curva maldita donde segundos antes había volcado un autobús. Se alejó como si nada, sin mirar atrás.
Luego vinieron unas cuantas más pero últimamente parecía haberse olvidado de mí.
Esta mañana salí a pasear por la montaña con mi perro labrador. El terreno estaba muy húmedo por las lluvias del otoño. No sé cómo, resbalé y empecé a caer por la ladera. Mientras lo hacía, me sorprendió ver en el camino al mismo viejo barbicano y jorobado de siempre. Esta vez me sonreía y mostraba una reluciente guadaña.
Fracasamos y nos arrestaron a unos cuantos. Nos confinaron como a perros en una cloaca oscura y el tiempo se detuvo. Cada mañana, elegían a uno para delatar a los de fuera y, desde el otro lado, sus gritos desgarradores volaban hasta clavarse en nuestra conciencia. Cuando lo devolvían, su llama se apagaba entre terribles sufrimientos a las pocas horas. Así fue cómo los exterminaron. Por eso, cuando me quedé a solas con el cuerpo apaleado de Bermúdez, entre un llanto asustado, le prometí que lucharía por la libertad. Me perdonarán mis camaradas, pero eso hice cuando llegó mi turno.
El perímetro estaba a punto de ser acordonado, el haz rojo y azul era lo único que me permitía distinguir a los míos de los curiosos. La prensa no había llegado, lo que era un gran alivio. Le indiqué a dos novatos que dispersaran todas las miradas indiscretas. Entré en el motel y, al subir por las escaleras, me crucé con otro bebé de teta uniformado con cara de haber estado a punto de contaminar la escena del crímen con su cena. Tras el cordón policial de la habitación pude ver el trabajo de un monstruo. El cuarto estaba empapelado con fotos de aquel cuarentón acostándose con su cita. Aquella joven no tendría ni veinte años. Estaba maquillada con su propia sangre, sentada delante de un plato con la cena, su corazón. En tan siniestra velada tenía como acompañante al alcalde. El que hasta hacía unas horas era el líder de la ciudad tenía su traje totalmente ensangrentado y la boca tapada con un billete que le habían cosido. Su plato contenía la piel anteriormente extirpada de cuello para abajo. La ciudad ya no pudo dormir tranquila.
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