Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

IMAGINACIÓN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA IMAGINACIÓN

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de LA IMAGINACIÓN en todas sus variantes. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
30 de JUNIO

Relatos

SEP145. ¿VOLVER? ¿PARA QUÉ?, de Luis Carlos Castilla Ortiz "LuisCar"

Mamá se pasa el día parloteando. Habla y habla sin cesar. Comenta lo que está haciendo, lo que va a hacer y lo que le gustaría, pero siempre lo hace sola, porque papá nunca está.
Papá es un dandi del tenis. Invariablemente de punta en blanco, no soporta sudar, por lo que apenas corre en la pista. En realidad, lo que le gusta es la tertulia y la cerveza de después. A veces, va a ver a la abuela, pero como no lo reconoce se enfada y promete que no va a volver.
La abuela está llorando continuamente, mira la foto del abuelo y llora. Cada día la pierde porque no recuerda dónde la dejó y vuelve a llorar. Cuando la encuentra se seca las lagrimas, sonríe y vuelve al llanto.
El abuelo es el único que se ha acordado de mí decimosexto cumpleaños. Con su nueva novia, otra rubia bronceada, me ha traído flores amarillas, mi color favorito, pero enseguida se han ido porque tenían que coger un avión
¿Volver? ¿Para qué? Prefiero volar donde el viento me lleve. Después de todo, las flores estarán mustias en unos días en ese vaso de latón que sostiene mi soleado nicho.

SEP144. NUEVO MUNDO, de Fernando Andrés Puga

Cuando al fin trabaron desde afuera la escotilla hermética de la nave y se dispuso a ingresar en la cámara de hibernación donde permanecería hasta llegar a destino, a Eva le entró la duda. ¿Había cerrado la llave del gas antes de salir de casa?
Una profunda congoja la invadió al comprender que no podría verificarlo. Si alguna vez volvía, seguramente todo habría cambiado y ni siquiera la casa estaría en el lugar donde la estaba dejando. Una lágrima le rodó por la mejilla y mientras se acariciaba el vientre con ternura trató de imaginar un nuevo hogar.
— Bueno — se dijo —. Al menos espero que la vecina haga lo que le pedí y no se olvide de regar los geranios del balcón. ¡Ay! Jamás me perdonaré haberlos abandonado a su suerte.

SEP143. EL OLIIMPO A JUICIO, de Marta Trutxuelo

El héroe ha regresado. Sus pies se encaminan anhelantes de descanso hacia el hogar pero… se detiene. Alza su mirada… culminará este viaje amparado por el humilde manto del agradecimiento. Exhausto, corona la cima sagrada y escruta tras una cortina de nubes, por donde asoma una escena inesperada. En el flanco derecho, los dioses presididos por Zeus y Hera. En el izquierdo, los héroes, con Perseo y Aquiles a la cabeza. Y en el centro, Temis, diosa de la justicia. Entre el público Penélope teje y desteje sin parar, Prometeo juguetea con unas brasas, Pandora entreabre una caja… Y en el banquillo de los acusados un anciano recoge varios pergaminos del suelo.

—Solicito una prórroga —pide el viejo a la dama de la venda en los ojos.

—¿Otra? No saldremos de aquí hasta que expliques por qué Perseo tiene una flecha en el talón y Aquiles nos amenaza con la cabeza de Medusa. Anciano, tú sólo eres nuestro cronista… ni que te hubiéramos encomentado los trabajos de Hércules. Homero… ¡esto es un insulto para el Olimpo! ¡Una odisea!

—¡Ejem!—interviene una voz indignada.—¡Si alguien ha vivido una odisea… ése soy yo! — replica Ulises descubriéndose tras su raída capa.

SEP141. VIAJE DE IDA, de Hector Ramon Romero

Le dicen el ¨loco¨,anda siempre con un volante de auto en sus manos, recorriendo las calles de esa pujante ciudad del norte, vive en la indilgencia, debajo de un puente y duerme tapado con cartones y ropas que le acercan algunas personas que conocen su historia. Dicen esas personas que hace algunos años este hombre era un médico el más prestigioso del memorial hospital.Y que un día al salir de vacaciones con su esposa y sus dos pequeñas hijas, rumbo a las playas del norte por la ruta nacional y dicen que faltando pocos kilómetros para llegar un camión que venía en sentido contrario se cruza de carríl,… y el médico no puede hacer nada para evitar la colisión. Murió toda su familia y,…él salió ileso. Y desde ese día deambula por la ciudad, aferrado al volante del auto que él coducía.

Blog = Rocehoremor

SEP140. AUSENCIA, de Paz Alvar

Salía de la cama despacio, sin hacer ruido, en un vano intento por no despertarme. Desconocía que yo, al igual que ella, tampoco podía dormir. De puntillas, bajaba las escaleras para asomarse a la habitación de nuestro hijo. Bajo las sábanas creía descubrir su cuerpo, arrullado por la respiración tranquila que provocan los dulces sueños. Luego, en la cocina, preparaba su desayuno y se sentaba a esperarle. Yo me hacía el encontradizo y aparecía por allí intentando no asustarla.
– Volvamos a la cama, cariño.
– Estoy esperando a Manuel, a que baje a desayunar -me decía con la mirada perdida en algún lugar al que nadie podía llegar y del que nadie podía hacerla regresar.
– Mira, todavía no ha vuelto -intentaba convencerla mientras nos asomábamos juntos a su habitación silenciosa, vacía, muerta como él.
Ella me miraba asustada y el azul de sus ojos se volvía oscuro, como un mar profundo, un mar sin fondo.
– Vamos. Hace frío y estás temblando.
– ¿Volverá, verdad? –me preguntaba cada día.
– Claro, luego bajamos a ver.

SEP139. REVUELOS GENÉTICOS, de Rosa Molina López

Juan volvió de Alemania, compró unas tierras en su pueblo de Almería e inició un negocio de exportación de tomates. Su prosperidad se medía por el tamaño de sus puros, el modelo del Mercedes y el número de visitas al club de carretera. Allí conoció a Marie, una camerunesa que le hipnotizó con sus contornos magnéticos. Él le dio papeles, estabilidad y amor; ella pasión, sensatez y dos hijos, uno que expandió el negocio por el norte y se casó con una sueca, y otro, antropólogo, que un día partió a Camerún, con las lágrimas maternas pegadas en su rostro, donde ejerció como profesor de universidad y tuvo tres hijos con una bengalí colega suya.

Todas las Navidades hijos y nietos vuelven a Almería. En la cocina, anécdotas y especias aliñan las conversaciones y, en la mesa, los guisos humean como puzzles de colores. Este año llevan un regalo muy especial para el abuelo: Cobre, un setter de pura raza porque, y en eso están todos de acuerdo, es importante evitar las mezclas, ya que así la apariencia y el carácter del animal es más previsible, dónde va a parar.

SEP137. HILO SUELTO, de Ana Fúster

Ella, desnuda en el labrado lecho, lo estrangula con el único hilo que no tejió en sus días de insoportable soledad: “Tú no eres el padre. En realidad, Telémaco es hijo de Homero”.

SEP136. DORMIDOS, de Rubén Gozalo

ZPJ-X sólo pensaba en volver a casa, en atravesar Orión y perderse más allá de la puerta de Tannhäuser. Aun así, la misión de la Confederación Estelar era clara. Debía reconocer la tierra para una posible invasión en siglos venideros. Evaluar los riegos y saber más acerca de sus habitantes. Tras semanas de investigación, descubrió que los humanos eran idiotas: trabajaban más horas y, para ser productivos, se bajaban el sueldo, se hipotecaban por encima de sus posibilidades, votaban una y otra vez a los mismos políticos a sabiendas de que eran corruptos, se pasaban las horas muertas pegados al plasma viendo interminables sesiones de telebasura, permitían que les recortasen en educación, sanidad y ayudas a la dependencia sin hacer nada y sólo se movilizaban cuando ganaba el Real Madrid, el Barcelona o la selección de fútbol.
Sólo entre las jaulas del zoo encontró vida inteligente.
La invasión resultaría pan comido.

SEP135. TRES MINUTOS DE CERTEZA, de Elena Villanueva

Lo vi en el centro comercial. Caminaba con un adolescente a su lado, que sin duda era su hijo. Los dos con paso decidido, seguros de sí mismos, dos cuerpos esbeltos que se saben pero no le dan importancia. Los dos sonriendo, resplandecientes entre el tumulto. Venían directos hacia mí. Era mi hombre, mi futuro. Le hice una seña hacia el cajero, necesitaba sacar dinero para el parking. Un minuto y estoy con vosotros. Un minuto y te acompaño durante el resto de mi vida. Él y yo. La certeza del acierto, la certeza de habernos encontrado. Recogí el dinero y la tarjeta, y cuando me di la vuelta… desperté. Desde entonces, me acuesto todas las noches invocándolo para que vuelva, pero aún no lo he conseguido.

SEP134. EL RETORNO, de Gloria Arcos Lado

Hacía unos días que lo había decidido. Iba a retornar a su tierra tras 50 larguísimos años de ausencia obligada.
Aunque la Guerra Civil era ya, desde hacía cuarenta años, sólo una línea en la Historia, a él le había costado olvidarla unos cuantos años más.
Pese a que los medios de comunicación de medio mundo no hacían más que hablar del milagro de la transición y del acercamiento de las dos Españas, tardó en decidir que debería comprobarlo en persona.
Quería regresar como en su día hicieron personajes como Rafael Alberti, Josep Tarradellas o Dolores Ibárruri.
El motivo de su demora, era darse tiempo para que sus cicatrices del cuerpo y el alma, se cerraran definitivamente.
Este entrañable sabio, al que le costaba cargar con sus huesos y recuerdos, precisaba una vuelta acogedora.
Necesitaba encontrarse con la España de siempre, alegre y vital, y saber que tras cuarenta años de férrea dictadura, había desaparecido el país en blanco y negro, dónde solo reinaba un temeroso silencio.
Quería dejar al otro lado del Atlántico la última visión que recordaba de su patria, un país roto, del que había huido porque pensaba de manera diferente al de sus nuevos amos.

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