Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

LA MÚSICA

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en el tema que te proponemos

Bienvenid@s a ENTC 2020 En este momento podemos ofrecerte la posibilidad de participar con un relato que esté inspirado en LA MÚSICA... Bienvenid@
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24 DE SEPTIEMBRE

Relatos

13. MI BOSQUE, de Endrina

Mi bosque. Sueño con él cada noche desde este páramo yermo. Mi bosque es antiguo y nuevo, caracolea por las faldas de las montañas y desciende abrupto en cañones y vaguadas. Mi bosque no es de nadie, sino de los que lo habitan y lo adoran. Mi bosque se escurre de entre las manos de quien quiere apropiarselo, pero se mete en el alma de los que le consagran su vida. No hay silencio en mi bosque, sino canciones de agua, murmullos, trinos, zumbidos, bramidos, arrullos…Tiene mi bosque colores nunca vistos, rincones donde no pasa el tiempo y puentes angostos a otros mundos. Mi bosque es musgo y roble y madreselva. Mi bosque es zorro y azor y comadreja. Desde este páramo yermo siento, bosque mío, que me llamas en la distancia. Lo sé porque tu aroma, impreso en mi corazón, empieza a invadir mis sentidos… Espérame, mi bosque, lo dejo todo y me voy contigo.

12. UN CUENTO MÁGICO, de Zorro

Cerca del espumoso río Asón, en el bosque de Diente Púrpura, vivían hadas en las zorreras y sin quererlo dejaban un rastro luminoso. Los habitantes cercanos habían avistado luces extrañas, y murmuraban entre ellos leyendas sobre personitas alegres que dormían abrigadas por los zorros. Manzana, la hija menor de los Tesoro, fue la primera en dirigirse hacia dichas luces: la llamaban así porque siempre llevaba trocitos de manzana en el bolsillo izquierdo de su vestido. Cuando llegó donde las hadas chapoteaban, quedó pasmada y olvidó ocultarse, así que los seres salieron huyendo.
       Manzana volvió sola al escondite de las hadas tras unos días, no creída por nadie. Detrás de un matorral, arrojó trocitos de manzana, formando un caminito de fruta entre las zorreras  y ella. Una hada golosa salió y acabó capturada.
       —Te concedo un deseo si me liberas —suplicó la hada.
       La niña lo pensó un poco y dijo:
       —Quiero que uno de vuestros zorros marche a mi casa, se ponga a dos patas y hable. Así no volverán a llamarme mentirosa.
       Aquella tarde un zorro entró en casa de la familia Tesoro, se puso a dos patas y vocalizó “Manzana…, Manzana”. Hoy nadie sabe explicar lo sucedido.

11. HERMANAMIENTO, de Coronel Autillo

-¡Hola hermano! Cuanto tiempo sin tu grata presencia.
-¡Un abrazo hermano!
Por un momento sus cuerpos intercambiaron los recuerdos y experiencias acumuladas durante su larga separación.
Acabado el fuerte abrazo el hombre procedió a despejar de maleza y malas hierbas los alrededores y a inspeccionar la salud de su gran hermano, para ello subió hasta su copa y desde allí con un vistazo comprobó el estado de sus sobrinos. Observo que no era muy bueno y que había mucho trabajo, pero no importaba ahora había tiempo, había regresado a sus raíces abandonadas por causa mayor y cumplir a sin con la promesa de retornar que hizo hace ya algunas décadas. No le asustaba la gran cantidad de trabajo por hacer pues no había regresado solo, sus seres queridos habían venido para contemplar a aquel pariente lejano que no conocían pero que formaba parte de su familia gracias a los relatos de su juventud.
Este hermanamiento entre hombre y bosque había existido en tiempos antiguos, con su regreso existe y con sus vástagos existirá.

10. MIS DOS AMANTES, de Ardilla

Me levanté temprano. Él aún dormía y su respiración era el único sonido que inundaba la estancia. Los rayos de sol empapaban el suelo, filtrándose por la ventana, como si quisieran alcanzar el borde de la cama para tocarlo. Con los pies descalzos atravesé la habitación y me asomé afuera, notando como la calma se introducía dentro de mí con las primeras bocanadas de aire. Él y la naturaleza. Mis dos amantes. Uno aún soñando, el otro un sueño en sí mismo. Y yo allí. Lejos de los miedos, lejos de las redes y los ruidos.
El bosque comenzaba a despertarse, las hojas tintineaban en lo alto, el murmullo del agua comenzaba a resurgir. Entonces él bostezó, acompañado del roce de las sábanas contra su cuerpo. Al darme la vuelta y mirarlo pude ver la luz del sol emanando de sus hermosos ojos verdes.

09. VARIOS PÁJAROS DE UN TIRO, de Hojarasca

Escaseaban los bosques. Mudáronse los duendes a jardines, parterres, macetas y herbolarios. Nocturnos, sigilosos, hipnóticos, susurraban a los dormidos humanos: “planta árboles; lo del libro y lo del hijo son bobadas”.
  Hubo menos libros malos; ahorrábase papel. Crecían mogollón los bosques. Se extinguían los humanos.

08. EL DINERO NO CRECE EN LOS ÁRBOLES, de Champiñón

Para una persona desconocedora de la historia natural, un paseo por el campo o por la orilla del mar es como si deambulara por un museo lleno de maravillosas obras de arte, de las que las nueve décimas partes se hallan de cara a la pared.
Temiendo una hora entera de clase de aburridos cálculos, un estudiante de economía le dijo a su profesor:
  -Señor, ¿ por qué no damos un paseo por el bosque como hacen los alumnos de biológicas ?
  -Los estudiantes de biología recogen especímenes para su posterior estudio – repuso el educador -. Naturalmente, no esperará usted encontrar dinero tirado por el bosque, ¿ verdad ?
Sin amilanarse, el alumno replicó:
  -Al menos podremos probar que no crece en los árboles.

07. PROBLEMAS DE IDENTIDAD, de Hormiga Roja

Me llevaba de la mano, entre la niebla. Las encinas parecían gigantes con abrigo largo. El suelo era un mosaico de hojas del rojo sangre al amarillo. A veces se paraba y me soltaba la mano. Yo permanecía esperando en un limbo que me trajera una seta, un espárrago silvestre o unas moras… Si un rayo de luz atravesaba el aire, ella me señalaba el suelo y me decía: “Joyas, son todas para ti, te las regalo”
–   Ya- dijo el psiquiatra consultando sus notas.
–   ¿Lo ve, doctor?  Mi madre me enseñó a mirar el mundo de esa forma y no sé, no puedo concebir las cosas como son, solo de ese modo…
–   Un caso extraño. Usted es víctima de… ¡la poesía!
El doctor la acompañó a la puerta. Una paciente singular. En fin ¿quién era el siguiente paciente?
Ella llegó a la esquina. Miró tristemente a lo lejos. La nieve empezaba a derretirse en las montañas.
Se echó el pelo detrás de las orejas. Debajo de él disimulaba lo muy puntiagudas que las tenía. Inconvenientes de ser un duende en un ambiente tan amenazador como las ciudades modernas.

06. ENREDADERAS, de Musgo

La música del aire me transporta
a mi bosque y a mi río,
a los cauces entre cielos
que son nubes,
en meandros imposibles retornados cauce arriba…

Son nublados que despiertan los encuentros
de la vida inflamada en el centro de los bosques,
allí está oscuro y en silencio…
Es mi alma…,
la acompaña ese río de sonido palpitante,
del amor y sus riveras,
de los juncos que bailaron como vellos erizados,
cual melenas incitadas por el viento
a caricias inmortales.

Lo busco entre troncos abrazados por las yedras,
como venas,
columpiadas por el viento en las hayas centenarias
que destruyen a la reina de los bosques,
a otros robles…

Y yo busco en la entretela de las cuevas,
en las simas abismales,
en la ciénaga y en el canto de las ranas,
en los vuelos de murciélagos nocturnos;
yo lo busco entre fríos y corrientes,
en las telas transparentes
que se llenan de rocíos
donde reinan las arañas.

Y lo busco entre las rocas,
en los suaves roquedales,
en lo oscuro de las almas,
en lugares muy profundos,
hoy tan lejos que no alcanza mi mirada,
en silencios que ensordecen,
entre ramas que conozco…

Busco el bosque…

05. SERÁS MI AMGA, de Hormiga Roja

Desde mi altura no podía distinguirlo. Solo sabía que pertenecía a los ejecutores. Yo caminaba deprisa, pero sabía que daba lo mismo, pues estaba a su merced, haría conmigo lo que quisiese, me pisaría, me aplastaría con una piedra, jugaría cruelmente conmigo. Pero no está en el protocolo de conducta de una hormiga rendirse, así que corría, corría, emitiendo horror al aire para avisar a las demás que el hombre estaba cerca.
De pronto algo carnoso y fragante se puso frente a mí en mi camino. Dudé, pero interceptaba mi paso y ¡olía tan bien! Me paré un momento. La muerte era inminente ¿qué más daba una insensatez? Palpé la superficie rosada y blanda. No sería una muerte terrible si podía recrearme en aquel tacto antes de perder la sensibilidad de mis antenas y la movilidad de mis seis patas.
–  ¡Mamá! ¡He cogido una hormiga!
Era un ser humano. Me asesinaría. Mientras tanto yo iba de uno a otro de sus tentáculos con dulce aroma, que me producía un éxtasis maravilloso.
–  Me haces cosquillas en la mano… Toma, chocolate… Te llamaré Rogelia porque eres rojita… Serás mi amiga. Yo te cuidaré.

04. HISTORIAS DEL BOSQUE, de El Tejo

Caperucita tomó el camino del bosque pensando en llegar pronto a la casa de su abuelita; pero, al entrar en la espesura de los pinos, se le apareció un lobo que tenía mucha hambre, y decidió compartir con él las viandas que llevaba en su cesta.
Atrapada por las apasionantes aventuras del animal, la niña se sintió segura con la bestia, hasta que, de pronto, apareció un cazador furtivo con su escopeta.
Caperucita abrazó al animal para protegerlo de los disparos del nervioso cazador que atronó el bosque con sus ansias de sangre.
¡No!- gritó el lobo-; pero ya era tarde. El cuerpo de la niña estaba tendido en el suelo, mientras el cazador, huía por los trigales.
No le sirvió de nada. El animal frustró su fuga, y le destrozó entre sus garras, sin que nadie nunca jamás encontrara su cuerpo, ni el de la niña.

03. VIDA, de Carballo

La joven atravesó corriendo el bosque como una exhalación, mientras intentaba olvidar con cada zancada que daba, todos los malos recuerdos y acontecimientos que 2011 había traído a su corta vida. Se había dirigido hacia aquel espacio buscando encontrar en la solidez de los fuertes y orgullosos carballos un refugio. En el silencio de esa hermosa espesura, sólo roto por algún trino de pájaros o por el vuelo de algunos insectos, esperaba encontrar la tranquilidad perdida. Mientras obserbaba la belleza que se alzaba a su alrededor pensaba que iba a hacer con ese ser que crecía en su cuerpo, y sobre todo como lo iba anunciar a su familia, y al inesperado padre.

02. SÁBADOS, de Setas

Amanece, silenciosa  esta ciudad,
de imagen colorista, olor a estaciones,
de habitantes sin destino, origen ni final.
Agua y luz conjuran vibraciones adormecidas,
veo desde lo alto de este bosque perpetuo,
una imagen cautivadora, dominante
seduciéndome, insolente cada sábado..

Sigo el sendero del silencio ensordecedor,
camino a la cima de este monte  que me embelesa,
para verte entre caminos, sin hacerme presente,
ando entre perfumados eucaliptos soñolientos,
merodeo  entre nidos de pájaros huidos
sigilosamente, sin hacerme presente.

Suspiran el sonido de las aves a mi alrededor,
árboles, aire y visiones de sábados melancólicos,
me despiertan de ese mi cautivo sueño, de amar
de ese mi triste destino, sin ti….sin amor.

Me empujan hacia la cima, desesperados,
para no escuchar el llanto de los caminos desiertos,
que me acompaña de la mano cada sábado,
al pasar por tú calle para dejarme seducir
por ese silencio fugitivo de los sábados
que me invade y me secuestra.

Me alzan suavemente  hasta el acrisolado cielo,
para escuchar el sonido del viento atrevido,
golpeando la tristeza, la desolación exhausta,
hasta mostrarme la esperada visión,
de verte entre caminos, sin hacerme presente.