¿Te falta alguno de nuestros recopilatorios?
PREMIO A CURUXA 2024
PREMIO SENDERO EL AGUA 2024
***
más de 15000 relatos

más de 6 millones de visitas


Al verla lo vi claro, era el diablo. Labios rojos, vestido marcando sus lunares y un perfume que enseguida te enmorcillonaba. Me acerqué y le dije, mire usted, quisiera venderle mi alma. No, no estoy loco, pero no tengo novia, ni creo que ya la tenga. Así que, lo mejor es que usted me lleve, y que haga conmigo lo que quiera. No quiero morir sin más. Sí, esto que ve es lo que parece. Es cosa de su colonia. Por lo visto es muy buena. Ahí sonrió. Cogiéndome de la pechera, me sacó por la puerta de atrás. Entonces, descubrí su rabo. Me lo arrancó todo. Todo. Feliz, quise darle las gracias. Pero no pude; por donde me vació de alma, me había sorbido también la voz.
Nunca alcancé el lago en mitad del desierto. Cuanto más caminaba aquella senda polvorienta y más quemaba el sol, más se alejaban aquellas acacias reflejadas en la orilla, espejo vibrante en el horizonte. Inalcanzable horizonte. Añoré las nubes, añoré la lluvia y el barro. Soñé soltar los plomos que atenazaban mis tobillos y poder volar, ligero, volar hasta el mar. Caminar más allá de la realidad.
| JAMS, Sotirios Moutsanas, Jesús Redondo Lavín, Susana Revuelta, Saly, Nuria Casado y Javier Ximens |
No hace mucho tiempo La Verdad y la Mentira discutían airadamente sobre las deidades de su carácter. La primera con un discurso coherente, lustroso y bien vertebrado se apoyaba en la honestidad como sublime muestra de bondad; mientras que la Mentira, frente a la anterior, recurría a las clásicas tretas, que la habían encumbrado entre los más hábiles trileros de la oratoria, para conseguir llevarse el gato al agua.
-Tienes que hacer tu maleta, mañana nos vamos de vacaciones
Pedían un relato con tema espejo, estupendo Me dirigí al baño y me puse delante del pequeño óvalo de la pared, en busca de inspiración. Sonreí, me sonrió.
Adivinaba sus venas azules, aunque lo que realmente codiciaba era el líquido escarlata que contenían: bañarse en él era su deseo más ardiente. Olfateó su aroma a inocencia, percibió el latido tierno de su vida, sintió el calor de su
ingenuidad…
Reprimiendo a duras penas el frenesí, sonrió galante, prendió una roja rosa en su pelo de fuego, charló de trivialidades, soportó una ópera infame, brindó con champán en la cena, le prestó su capa al salir del restaurante y ocultando el cuchillo en la
manga, insistió en acompañarla a su casa dando un romántico paseo.
En su mente había trazado la ruta para poder pasar por su callejón favorito, el que jamás tenía luz.
Abres los ojos exaltado al escuchar a Carlos Herrera diciendo gilipolleces a voz en grito desde tu radio despertador.
Fui un hombre feliz. Cada día al levantarme, el espejo me devolvía una imagen distinta. Un vendedor de seguros, bien afeitado y con traje, o un payaso que realizaba piruetas imposibles. Un día me reflejé como un gran profesor, y hasta obispo fui una vez. Pero llegó la mañana en que encontré a un hombre con las manos y la ropa manchadas de sangre, de mucha, mucha sangre.
El espejo de la sala, luce espléndido en su marco de caoba, custodia los secretos y la historia familiar. Cuando niña me desvelaba pensar quién se escondía del otro lado.
La mañana que el espejo rompió a llorar al verle, supo que le esperaban siete años de mala suerte.
Me doy media vuelta extrañada: conozco esta mujer pero no me acuerdo quien es, algo me dice que la conocí bien, debe tener más o menos la edad mía… Pero: ¡Que mal lo lleva!, que mala cara, ¡Tan triste, tan cansada!.. Su rictus es tan amargo que me acerco indecisa: ¿Cómo ayudarla?…
más de 15000 relatos

más de 6 millones de visitas









