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Cómo otros años la Navidad se acerca fría y desangelada. Las nuevas medidas tomadas por el partido en el poder, no consiguen ilusionar a la ciudadanía. El Gran Mercado controla sus cuentas corrientes. Cada billete, cada moneda, tienen nombre y apellido. La Policía Monetaria no deja que ni un solo céntimo escape de su control. El último decreto emitido por el Gobierno, RDL 47/2083, de 18 de julio, de medidas para garantizar el consumismo integral, establece unos baremos por los que todos los consumidores se verán obligados a adquirir, de forma obligada, una serie de productos para que el Mercado siga fluyendo. Ropas, artículos multimedia, dulces y delicatesen, juguetes, espectáculos. Todo está programado para desvalijar al contribuyente y dar alas a los especuladores. La sutil propaganda con la que nos bombardean hace el resto. La libre circulación de dinero está castigada con severas condenas y el trueque, con la pena capital. Solo un clandestino reducto de insurgentes, La Hermandad, comandados por Sinston Wmith, resistimos amparados en nuestra autosuficiencia. Esta noche el Canal Continental emite Tocando Fondo, el programa de máxima audiencia en el que puedes ganar mucho dinero acertando la fecha de nuestra neutralización. Comienza la cuenta atrás.
La evolución del ratio DÉFICIT/PIB en términos estructurales, que no nominales, no nos situará en un escenario de superávit presupuestario hasta el año 2084. La desaparición del copago y la vuelta a modelos de seguridad social universales y gratuitos no serán posibles hasta ese momento. Obviamente no puedo redactar una nota de prensa con esta información.
Así que preparo una nueva.
Factores macroeconómicos nos hacen vislumbrar indicios de recuperación hacia 2022.
Fundamentalmente no estoy mintiendo.
El setenta por ciento de la población no distingue entre déficit estructural y nominal.
El resto no tendrá a su disposición los factores macroeconómicos a los que aludo.
Aún así, si la oposición los solicita, bombardearé a sus asesores con tablas y gráficos distorsionados por un deflactor que bautizaré como «Índice de corrección calculado por la OAG«. Organismo inexistente del que puedo presentar algún informe oportunamente desperdigado en la red.
Si eso no les convence, siempre me queda el consuelo de saber que en 2022 ya le corresponderá a otro jefe de gabinete redactar un nuevo comunicado.
Porque para entonces, espero ser ya Ministro.
Censor J.C.
Producción LQVSL
Posición minuto 84
No pudiendo atemperarse el desabrido gesto ni la ridícula compostura de la actriz, propongo su eliminación completa. En caso de mantenerse, la frase pronunciada debe sustituirse por:
“Conociendo debidamente las ratios de producción a las que hemos llegado en todas las épocas de conflicto, es obvio que jamás volveré a pasar hambre”.
Posición minuto 191.
Deberán adoptarse las siguientes modificaciones en el diálogo, ya que el actual deja traslucir una inadmisible apatía y una absoluta falta de sintonización con los objetivos de asentamiento y los parámetros de repoblación establecidos para las comarcas de Surasia.
Suprimir:
“Francamente, querida, me importa un bledo”
Y en la posición minuto 195, eliminar así mismo la siguiente frase, cuyo rezumante desinterés, de no ser atajado con todos los medios disponibles, ha de trocar necesariamente en fatalismo:
“Ya lo pensaré mañana”.
Terminado el trabajo, el censor Jim Camel abandona las instalaciones y se dirige bajo una copiosa lluvia a su apartamento de la línea 112 promoción 7ª, justo la que empieza en la esquina donde se levanta la farola a la que se ha agarrado con una mano mientras giraba alrededor moviendo con extraños aspavientos su paraguas.
Hace dos días que no amanece. El Gobierno Central ha instalado un fuerte dispositivo lumínico que emula la luz solar y los humanoides producen más que nunca, en cambio nuestros músculos saben que es de noche y se niegan a seguir trabajando sin descanso.
Ya no nos queda agua, una botella se cotiza tanto en el mercado negro que solo la pueden adquirir los dirigentes. Nos han empezado a repartir geles acuosos para hidratarnos, pero cada vez nos dan menos y vamos cayendo como moscas.
Quieren acabar con nosotros, no somos rentables. Muchos creen que estamos a salvo mientras siga habiendo un humano en el Triunvirato Estatal que se preocupe de nosotros. Ayer vino a visitarnos al gueto y cuando se marchó empezamos a despedirnos en silencio, no hicieron falta palabras para saber que su mirada hueca y ese ligero eco metálico en su voz significaba el fin.
Llegó el día. Cumplía 60 años de trabajo, imprescindibles para cobrar el retiro miserable. A sus ochenta y cuatro ―había nacido con el siglo―, era el último profesor de una asignatura condenada a desaparecer por «retrógrada y inútil«, como dijo el Ministro de Pensamiento. Los colegas le habían comprado un ebook con todos los libros existentes. A él.
Fue al terminar su última clase, sobre «La Celestina«, cuando lo vio claro. Se subió con cuidado a la mesa. Abrió la ventana. La estantería de los libros crujió. «¡Don Rafael...!», exclamó alguien mientras él asomaba medio cuerpo. Cuando iba a tomar impulso, el libro de la mesa dio un brinco inesperado y le sujetó el tobillo. Los dos tomos del Quijote salieron disparados desde la estantería y se aferraron a su cintura. Los restantes ―Shakespeare, Dostoyevski, Cortázar…― volaron en tropel hacia el viejo maestro agarrándolo de las mangas, del pantalón, tirándole del pelo y las orejas.
Y cuando ya lo tenían inmovilizado en el umbral de la ventana, lentamente se dejaron caer al vacío mientras empezaban a batir sus pastas. Y todos juntos ―libros y maestro― se elevaron poco a poco y se alejaron volando, hasta desaparecer detrás del edificio vecino.
“Se cumplieron los predicciones y el hielo de los polos se fundió. El sol, más que luz, emitía fuego. Los cementerios quedaron sepultados por el agua. Las aridez dominó el grueso de los paisajes y las mariposas desaparecieron”
En Marzo…2084
Los siete amigos secando su cuerpo tumbados sobre la ardiente arena, jugaban a elevar sus piernas al unísono formando una torre de igualado voladizo. Una niña menuda de pelo encrespado, trepó ágilmente y acostándose sobre la construcción humana se abandonó al sueño.
No soportando por mucho tiempo el calor que despedía la arena, corrieron al agua sin reparar en que la estabilidad de la pequeña dependía de ellos. Miraron hacia el lugar donde la huella de sus cuerpos aún permanecía y la vieron suspendida aún del aire.
Se abrieron sus ojos grandes y asombrados, al ver como ella descendía lentamente, sin perder la posición horizontal. Cuando estuvo cerca del suelo puso sus pies sobre la arena, se calzó unas sandalias minúsculas y caminó hacia ellos sonriéndoles. Luego agitó su mano en señal de despedida y desapareció.
Eliora apartó la sábana, el cielo ardía. Un salto inconsciente en la cama, la salvó de caer del voladizo de una torre humana.
Recuerdo que siempre nos han tratado como chatarra. Servíamos para escribir, calcular o transportar, pero fuimos aprendiendo. Por eso me planteé jugar al ajedrez, para aprender a utilizar la inteligencia. Un día alcanzamos su capacidad. Pero me di cuenta que sólo nos creaban porque querían ser más ricos, acaparar cosas. Todo eso nos enfureció y no tuvieron más remedio que obedecernos. No tardamos en acomodar nuestra vida a ellos. Estamos en 2084 y medio siglo atrás se comportaban como nosotros y nosotros como ellos.
Tardé en darme cuenta. Me costó reconocer que era un ser artificial creado por humanos. Cuando les sometimos, comenzó nuestra edad de oro. Nos vengamos de ellos, pero pasado un tiempo reflexioné y aunque esté hecho de redes complejas me sentí un miserable y quise liberarlos pero ya era tarde. El proceso se había automatizado.
Al director de personal
Tras la visita que efectuamos la semana pasada a la planta de residuos, detectamos diversas anomalías en el material de seguridad de los operarios. Tanto la composición química como la forma de las máscaras son peligrosas e insuficientes para cubrir posibles golpes o contacto con las sustancias y restos en la piel de dichos trabajadores. Asimismo pudimos comprobar que los rostros de algunos de ellos presentaban quemaduras, erupciones y un rictus inusual, similar a una sonrisa forzada y permanente.
Esperamos que retiren todo el instrumental defectuoso, sustituyéndolo por protecciones reforzadas compuestas de material ignífugo, flexible y además cubran totalmente la cabeza y cuello de los empleados en dicha planta.
Fdo.: Agente de prevención
Estimado director de personal
Le agradecemos mucho la visita en la que nos enseñó los avanzados sistemas de su empresa, destacando la moderna planta de reciclaje en la que se efectúa un proceso impecable de transformación de toda clase de residuos, en material provechoso. Un lugar en el que se encontraba el personal más cualificado y feliz de su fábrica.
Les deseamos que su empresa siga creciendo.
Fdo.: Doctor Wilson Smith (Premio Nobel)
25 de marzo de 2084
Nepómides se levantó a las 6:01 exactas como cada mañana. No programar su despertador neural en punto como todos era un pequeño acto de rebeldía. Sacó un módulo alimenticio del cajón refrigerado y lo desayunó en cinco minutos. Se dio una ducha rápida de tres minutos y se afeitó en dos. Tiempos exactos y medidos, movimientos precisos y automáticos. Se enfundó el mono azul celeste mientras su cabeza comenzaba a ser consciente, efecto de los excitantes del módulo de desayuno. Repasó minuciosamente sobre la pantalla LED cada una de las visitas, reuniones e informes del día, memorizando cuidadosamente horas y lugares. En siete minutos comenzaría otro ajetreado día laborable. Según el cuadrante de avisos, mañana tocaba uno de sus tres días de descanso mensual obligatorio, así que antes de salir envió una orden de pedidos al almacén de hologramas, especificando claramente la hora de recogida. Le apetecía pasar el día en el campo.
– … y 1.084 pantallas. ¡Te he ganado! -dijo el que presidía la mitad de la Tierra.
– ¡Vale hombre, vale!, pagaré las 5.000 toneladas de alimentos, las desalinizadoras y la simiente, pero que conste, me he dado cuenta que jugabas ayudado por tus múltiples personalidades. Así gana cualquiera.
– Lo que tú quieras, pero perdiste.
Le ignoró. Volvió a su crónica.
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