08. PARTE DE LA FAMILIA (Ángel Saiz Mora)
Mi estudiado desaliño de mendigo irradiaba compasión y simpatía.
Ayudaba con las bolsas de compra a personas mayores en la puerta de un supermercado. Recibía monedas, algún alimento recién adquirido, o ropa de segunda mano. Nadie sospechaba que mi verdadera intención era descubrir, de forma discreta, el trasiego oculto de cierto individuo durante su jornada laboral.
El sujeto a observar era sospechoso de no dedicarse a la tarea a tiempo completo por la que recibía un sueldo. Pronto comprobé que todas las mañanas acudía varias horas al domicilio de su madre, en un bloque de viviendas frente al autoservicio, por carecer de dinero suficiente para pagar a una cuidadora. Un buen hombre, a quien despedirían con mi informe como prueba testifical.
No escatimé detalles sobre rutinas inexactas y horarios falsos, pero creíbles. En la agencia sabían que era mi último caso, el colofón a una brillante trayectoria como detective privado. Nadie puso en duda que el investigado estaba libre de sospecha de absentismo.
Ahora soy yo quien hace compañía a la buena mujer, su hijo ya no tiene que faltar al trabajo. No solo lleno así mi tiempo de jubilación, también he ganado una madre y un hermano.


Un relato lleno de ternura Ángel. Con la duda entre el cumplimiento de la obligación profesional y las necesidades afectivas que al final salen ganando. Un abrazo y suerte
La humanidad y la compasión deberían estar por encima de toeo. Hacer bien a otros también revierte en nosotros mismos. Es un buen negocio, se mire por donde se mire.
Muchas gracias, Jero.
Un abrazo
Qué bonito final. consigues darle la vuelta a la historia y convertir lo que parecía un caso frío en un relato lleno de humanidad. Me deja una sonrisa y calorcito en el corazón. Enhorabuena, Ángel.
Hacer lo fácil, incluso lo que parece que hay que hacer, no siempre es lo correcto.
Muchaa gracias, Sergio.
Un abrazo
Pues mira, me cae bien el detective este, se ha ganado con creces esa nueva familia.
Un besazo Ángel.
Algún riesgo corrio alterando los datos de su investigaci[n, pero evitó un daño mayor y ganó esa familia. A mí también me cae bien. Puesto en su piel, no sé si yo me hubiese atrevido.
Muchas gracias y un abrazo, Ana María
Me encanta. Por lo bien que lo has expuesto y por el buen sabor de boca que deja.
Como suele decirse, bien está lo que bien acaba.
Me alegra que te guste, Edita.
Muchas gracias y un abrazo
Qué guay, Ángel. A veces la vida es amable y la gente, buenas personas. Cuesta encontrarlas, pero haberlas, haylas.
Esta historia es un un win win, porque solo pierde la empresa sin empatía.
Un abrazo y suerte.
Qué genial tu micro, querido Ángel, aunque, en tí, eso no me sorprende. Bello y tierno como pocos. Enhorabuena y mucha suerte, guapo. Te la mereces.
Ojalá la vida fuera siempre así, permitiera poder resolver de un plumazo varios problemas.
Mil gracias, Puri.
Un abrazo grande
Dicen que la vida termina dando a cada uno lo que merece. Aunque incluso esa empresa fría e inhumana ha obtenido beneficio, pues el empleado sospechoso ahora sí que trabaja a tiempo completo.
Muchas gracias, Rosalía.
Un abrazo
Al final, falsificar el informe no fue una mentira, sino un acto de gran humanidad y, quizás, el mayor éxito de su trayectoria profesional, el ganar una familia. A veces, hay que mirar con el corazón y no con el oficio. Magnífico, Ángel.
¡Abrazo!
Es curioso y una paradoja que a veces haya que hacer lo teóricamente incorrecto para hacer lo correcto. No es fácil verlo y mekosnhaceelo. Lo cómodo siempre es seguir la inercia, pero en ocasiones hay que romperla.
Muchas gracias, Aurora
Otro abrazo para ti
Gran relato, campeón!! Supongo que el detective buscaba más que resolver un sencillo caso…
Un abrazo, Ángel!!
Probablemente buscaba la justicia, además que un mínimo de humanidad, y, por qué no decirlo, cariño familiar.
Muchas gracias, Miguel.
Otro abrazo para ti.
Este tipo de textos me reconcilian con la árida e injusta realidad . Gracias por escribirlo.
Un abrazo
Llámame iluso, pero quiero pensar que aún queda gente buena, capaz de pensar en los demás. Y que todo lo que hacemos vuelve de alguna manera, sea bueno o no tanto.
Muchas gracias y un abrazo, Gema.
Una historia preciosa Ángel. Mucha suerte.
Me alegra que te guste, Fernando.
Muchas gracias y un abrazo
Jo, que relato más sentido, más humano, pero no sé si, lamentablemente, muy creíble para la sociedad actual. Ojalá hubiera más tipos como tu protagonista, O hubiera alguno..! Confío en que sí porque la esperanza nunca se pierde…
Gracias
Abrazos
No abundan, pero seguro que hay personas así, es cierto no se les ve mucho. La mala gente se hace notar más.
Muchas gracias y un abrazo, Fernando.
Me he derretido de amor con este texto.
Que dulzura final y que final tan dulce.
Es curioso que en el texto anterior” la pertenencia de María “ se odie a la protagonista y aquí, se quiera adoptar a ese señor .
Gracias por este intenso brote de ternura. Creo que se necesita más en estos tiempos.
Un abrazo enorme y gracias de nuevo
Antes del deber laboral, debería de prevalecer el interés humano. Este hombre, ya cerca del retiro, vio la oportunidad de incoeporar un poco de justicia y, porqué no señalarlo, como tú bien dices: ternura.
Muchas gracias y un abrazo, Hugo
Me han sorprendido que los dos personajes, actuando en contra de sus deberes laborales, al final sus vidas se han encontrado. Lo que me gusta es que sacas a la luz que lo que nos pertenece a los seres humanos en el fondo es actuar con buena fe, muy a pesar de lo que vemos a nuestro alrededor. Muy bonito, Ángel y un placer leerte.
Actuar de buena fe puede que no sea lo más sencillo y ortodoxo, pero sí debería ser lo correcto. Una jugada de estrategia, aun con su riesgo, puede cambiarlo todo, recolocar lo que estaba mal dispuesto e iba a peor.
Me legra que te guste, Liliana.
Muchas gracias y un abrazo
Un ejemplo de bondad y picardía a partes iguales. A veces el fin justifica los medios.
Muy bien aplicadas esas dos palabras: ‘bondad» y «picardía». Y es cierto que a veces el fin justifica los medios, sobre todo, si todas las partes resultan beneficiadas.
Muchas gracias y un abrazo, Rosa
Muy tierno e ingenioso, Angel. La solidaridad y el afecto hacen mover nuestro corazón. Por eso vivimos. Suerte y un abrazo.
Deberíamos tener siempre presentes los motivos por los que vivimow
S, como bien dices, y actuamos.
Muchas gracias y un abrazo, Miguel Ángel
En “Privare investigations”, de Mark Knopfler, el personaje no puede cargar con el peso de la parte negativa que su trabajo implica. Tu detective tiene el valor de hacer las cosas “bien” —quizá no sea la primera vez que lo hace en toda su brillante trayectoria— y, en lugar de ahondar en la desgracia de esa gente, lleva a sus vidas una felicidad que acaba afectándole a él también. Una historia perfecta y gratificante. Otra más. Enhorabuena, Ángel, y mucha suerte con ella. Un abrazo.
Mientras queden personas con conciencia, el mundo todavía tendrá sentido y esperanza. Es posible que a este detective se le hayan presentado otras ocasiones para elegir entre la humanidad y el deber, no lo sabemos, pero sí nos consta que ha cerrado bien su carrera.
Agradezco mucho tu lectura y tus palabras, Enrique.
Un abrazo grande
¡Qué hermoso canto a la solidaridad y a la empatía!. Los detectives también tienen corazón. Es un cuento que empieza bien y acaba mejor. Enhorabuena Ángel y suerte.
Bien està lo que bien acaba. Hasta la empresa logró que su trabajador sospechoso rindiese a tiempo completo, resuelto el problema de su madre, y se han creado unos lazos humanos que no se pagan con nada.
Me legra que te guste, Miguel Àngel.
Muchas gracias y un abrazo
El tema es de actualidad y la solución irradia humanidad, ya sea por la actitud que ha mantenido el detective a lo largo de toda su carrera o por el riesgo que ha asumido en su último caso, la recompensa es merecida. ¡Enhorabuena, Ángel! Eres un crack.
Dicen que todo lo que merece la pena cuesta, o implica algún riesgo. Lo humano siempre debería ser prioridad.
Muchas gracias y un abrazo, Antonio
¡Qué maravilla de historia, Ángel! Por su simpleza y la elegancia con que está contada. Supongo que así de solitaria debe ser la profesión de detective: muchísimas horas fingiendo ser quien no se es, vigilando a alguien, para descubrir lo que oculta. Y este detective no sólo descubrió lo que el contratante le pedía descubrir – la prueba del ausentismo – sino lo más importante, el porqué, que no era precisamente el que el empleador suponía. Y este detective, que en su soledad no era parte de nada, y que estaba a las puertas de su jubilación, sintió la necesidad de ayudar a ese empleado que no tenía cuidadora para su madre, y al hacerlo, conoció la pertenencia más hermosa: la de una familia.
Así da gusto leer microrrelatos.
Un beso y suerte para vos,
Mariángeles
La de detective es una profesión solitaria, como bien dices, y como profesionales que son, han de cumplir su cometido con efectividad, sin dejarse llevar por los sentimientos, aunque por encima de todo, todos somos personas, y la humanidad debería ser siempre lo prioritario, aunque sea mucho más sencillo decirlo que cumplirlo.
Muchas gracias por tu lectura y tus palabras, Mariángeles.
Un abrazo