36. Por si acaso (Rosa Gómez)
Al principio fueron las nubes. Caían en forma de girones, pero no se deshacían en agua. Agotadas, vimos que el cielo lucía como pintura cuarteada. Después la bóveda celeste se desprendió a trozos. Las autoridades pidieron que buscáramos refugio. Pese a todo, muchos murieron.
Ya ha cesado la lluvia, nos ha quedado un cielo negro, sin luna ni estrellas. El día ha desaparecido. Los gobiernos aconsejan empaquetar nuestros enseres, hacer testamento y apuntarnos a cursillos acelerados de religión.
No es cuestión de que nos pille desprevenidos.


Me parece que ahí se quedaron cortos con la prevención… Ya cuando vieron las nubes deberían haber tomado recaudos, pero ya lo dice el refrán: «El buey lerdo toma el agua turbia».
Me gustó mucho esa imagen del cielo descascarándose; es como si todos vivieran adentro de una pintura; no sé si será el caso aquí en el micro, pero es lo que me ha parecido…
Aquí la incertidumbre toma forma del fin del mundo.
Muy bueno, Rosa.
Un beso grande,
Mariángeles
En España la se suele decir que “nosotros acordamos de Santa Bárbara cuando truena”, o “a buenas horas mangas verdes”.
Gracias M. Ángeles.
Cuando el cielo cae sobre la cabeza, que es lo único a lo que temen los valientes galos en los cómics de Astérix, es que cualquier cosa puede suceder, la incertidumbre es qué ocurrirá después, hasta una, puede que inevitable, destrucción total y final. Esos consejos guberbamentales parecen apropiados a las circunstancias preapocalípticas.
Un abrazo y suerte, Rosa
Hombre, los consejos son un poco erráticos, no Angel?
Gracias por comentar como siempre.
Bien descrita una alegoría de la hecatombe que puede acabar con la Humanidad, cuyo destino está hoy en manos de la tecno- oligarquía milmillonaria de la ultraderecha mundial, querida Rosa. Ojalá no ocurra, pero…¿Quién lo sabe? Un abrazo y suerte, guapa.
Estamos en manos de lo peor de nuestra especie. Así que qué podría ir mal?
Gracias Puri, otro abrazo
Ja ja ja. La idea de los cursillos acelerados de religión por si las moscas, es genial. Y no lo es menos lo del testamento si el mundo se acaba. Muy bueno.
Además de otras cosas, podemos llegar a ser ridículos cuando se trata de buscar soluciones a cualquier problema. Aunque este no es “cualquier”, lo mismo da.
Un saludo y gracias!
Rosa, me encanta ese cielo desconchándose como si fuera un cuadro. Y me gusta mucho el fondo, y ese por si acaso. Desde luego, los creyentes se deben de morir más tranquilos que los ateos. Además, pueden pecar a gusto porque luego si se confiesan «resetean» los pecados. Todo son ventajas.
Un abrazo y suerte.
Pues si los creyentes se quedan a gusto, mejor para ellos. Hay un refrán para los no creyentes: “ fíjate de la virgen y no corras”. Aunque tanto para unos como para otros, en este caso, no hay salvación, por lo menos en la tierra.
Gracias Rosalia.
En periodos críticos ahí surge la religión, ya vemos en cualquier esquina de Europa esas dos personas que están con el cartel evangelizando o capturando adeptos. La única duda que tengo es por qué piden hacer testamento si no va a quedar nada para dejar como herencia 😉 Un abrazo y suerte.
Ese es el absurdo de nuestra especie. En momentos críticos hacemos cosas absurdas. En este caso nos Notarios se hacen de oro. Aunque para que?
Un beso Liliana.
No hay mayor incertidumbre que observar las primeras señales del fin del mundo: ¿qué hacer con tu vida? Conociendo a nuestra especie, la estupidez se ramificaría en infinitos sentidos, desde darle las últimas alegrías al cuerpo hasta intentar salvar tu alma. Ja, ja, ja. Muy original tu propuesta, Rosa. Un abrazo.
Puro chiste! Somos amigos de lo absurdo, y así nos va.
Gracias Salvador!
Que Dios nos coja confesados. Y, de fondo, suena el sonido de trompetas. Asusta el relato. Enhorabuena, Rosa.
Y los arcángeles bajando a la tierra, y todos los santos, y….
Para que nos vayamos al paraíso, o a donde Dios quiera.
Un saludo Antonio!
Qué imagen más potente la de un cielo cuarteado que deja a la vista un cielo oscuro, desnudo y amenazador. Una original, y negra, forma de anunciar el apocalipsis.
Un abrazo, Rosa, y mucha suerte.
Gracias Rafa! Me alegro que te haya gustado esa imagen. Aunque mejor que se quede en eso. Lagarto, lagarto!
Un relato que describe muy bien lo que parece el fin del mundo. Y el final, ¡siempre la religión! Le atribuimos, o mejor dicho, muchos le atribuyen el principio y seguro que como tú has fabulado también el final del mundo.
Un abrazo
La imaginación está al servicio de todo, y como no, de la religión. Cuando no podemos explicar algo. Y ahí surge la religión. Cada uno cree lo que quiere y se agarra a un clavo ardiendo.
Gracias por comentar.
Muy apropiada, además de bonita, me parece esa imagen del cielo descascarillándose sobre nuestras cabezas. Así estamos y sin embargo, ni hemos preparado los enseres ni hemos empezado con los cursillos de religión. Si ese es el único remedio que nos queda, yo, personalmente, estoy pero que bien acabada. Me ha gustado mucho. Un abrazo fuerte y mucha suerte.
Gracias Aurora! Más de una estamos acabadas y en el purito infierno por no haber cumplido con nuestros deberes religiosos. Eso es lo que hay.