Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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50. ¡QUÉ NERVIOS!

¡Qué nerviosa estoy! El nuevo compañero de contabilidad está a punto de llegar y quiero que me vea radiante de guapa. Es que está muy bueno. ¡Joder, he olvidado alisarme el pelo! Claro, como últimamente me recojo el pelo en una coleta. ¡Hostias! Ya me he vuelto a manchar con el café de la máquina. Calma, es una mancha pequeñita; lo mismo no la ve. ¿Se fijará en mí? Seguro que en la primera que lo hace es en la lagartona de facturas, siempre luciendo, ceñida, su cuerpo de gimnasio. ¡Eso es! Mañana traeré los zapatos de tacón para parecer más esbelta.
¡Qué nervios! Ya ha llegado y avanza por el pasillo. Me siento sobre la mesa con el mismo cruce de piernas que Sofía Loren. El chico llega hasta mi posición y le dedico la mejor de mis sonrisas. Me devuelve un corto y avergonzado saludo mientras hunde los ojos hacia abajo, y yo no sé si está mirando la línea sexual de mis piernas o la carrera que adorna la media.
Es que eso es la incertidumbre: la puñetera manía que tiene el cerebro de iluminar nuestros defectos cotidianos en los momentos menos apropiados.

9 Responses

  1. Rosalía Guerrero

    ¡Hola, Javier! ¡Bienvenido! Ya era hora de que pasaras por aquí.
    Cuánta razón tiene tu relato, cuando mejor quieres estar te ves todos los defectos. De todas maneras, en un entorno laboral priman otras cosas para ligar, además de la apariencia. Que se relaje, sea natural, y le ayude en su trabajo. Lo demás ya vendrá por si solo.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hola, Rosalía, pues muchas gracias por tu bienvenida. Es tentador dejarse caer en lugar en el que rezuma este buen rollo y afición por la literatura.
      Un saludo para todos y espero estar a la altura.

    1. Hola, Gema, nuestras vidas son un cúmulo de pequeños desastres que únicamente podemos soportar en un estado ebrio o con mucho humor. Es recomendable elegir la segunda opción. Gracias por tu opinión.

  2. Ángel Saiz Mora

    Dicen que la primera impresión es importante, pero cada persona es un mundo y no se puede saber, a priori, en qué se habrá fijado este nuevo empleado tan solicitado, una pura incertidumbre, que solo el tiempo puede disipar.
    Bienvenido, un saludo y suerte, Javier.

  3. Pues yo opino que el nuevo contable es tímido, simple y llanamente, tímido. Ni líneas sexuales, ni carrera en la medias, que valgan.
    Yo también te doy la bienvenido a la familia enteciana, aunque yo tendría cuidado ¡huye ahora que puedes!, esta casa es pelín adictiva… 😉
    Buena apuesta, Javier, suerte con ella.
    Saludos.

  4. Nuestro cerebro juega así el partido. Te escayolan un tobillo y solo ves cojos por la calle. Antes no los veías. El cerebro tiene esas maldades cuando a veces decide que no te mereces ser feliz. Divertido cuento de recepción de nuevo compañero. Siempre pensando en el amor que viene. Enhorabuena Javier.

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