Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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91. RECUERDOS DORMIDOS (Javier Puchades – fuera de concurso)

Añoro las tardes otoñales de tormenta. Cuando la lluvia comenzaba sus juegos golpeando los cristales, deslizándose poco a poco, de la misma manera que mi mano acariciaba tu piel. Embriagada por ese aroma a tierra mojada, me quedaba atónita mirando al más allá, pensando en ti.

Viene a mi memoria aquella rebeca rosa que me ponía cuando comenzaba a refrescar y salía a tu encuentro. Entonces, solo deseaba sentir tus besos mientras nuestros cuerpos se empapaban de caricias.

Ahora, todo son recuerdos que mi mente va borrando, incluso tu nombre y el mío. Solo regresan al estallar ese trueno, que me despierta y me devuelve de nuevo a ti.

4 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Ningún cerebro, ni ordenador conocido, tiene capacidad para almacenar todos los recuerdos de una vida. Esa máquina que gobierna nuestro cuerpo, con la que dirigimos todos los actos, sabiamente, elimina de manera automática lo que no resulta imprescindible. Otra cuestión es que a veces, cuando se degrada por una enfermedad cruel, borre de forma indeseada otros más esenciales y básicos, hasta el nombre que ha definido a una persona, con lo que ello tiene de dramático. El sonido bronco de un trueno hace que tu protagonista recupere parte de esa realidad, el tiempo en el que fue más dichosa, como un puñetazo en la mesa, un último golpe de rebeldía de quien quisiera que no se le escapase la vida, de alguien que por nada del mundo desea olvidar lo que considera esencial.
    Un canto a la ilusión, al hecho de aferrarse a un instante de felicidad pasada para no perder del todo la dignidad.
    Un abrazo, Javier

  2. María Jesús Briones

    Romántico y evocador relato que acaricia los sentidos en su lectura, con unas imágenes cálidas y melancólicas dedicadas a un amor perdido.
    Javier, has logrado emocionarme.
    Mucha suerte, y un saludo afectuoso

  3. Un relato nostálgico sobre la memoria que se va perdiendo y la evocación de un tiempo lejano. El amor ha dejado su huella, como ese rayo, aunque se desvanezcan los nombres.
    Muy hermosas las imágenes, Javier. Felicidades.
    Besos.

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