Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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70. Rigor de método

Afronté mi cargo de técnico de campo con la misión principal de poner orden en “El bosque de la diversidad”. Era el elemento más valioso del Jardín Botánico y estaba compuesto por árboles procedentes de muy dispares puntos del planeta, centenarios en su mayoría y adaptados de forma admirable a nuestro clima. Su estado, sin embargo, había ido degenerando en las últimas décadas —fruto del abandono administrativo— hasta acabar convertido en una auténtica jungla.

Una vez que mi equipo hubo retirado la maleza, me encargué yo mismo del resto.

Calculé primero la antigüedad de cada ejemplar, incorporando luego el dato a unas fichas que detallaban su género y especie, nombre común, familia botánica y otros elementos taxonómicos; describían el tipo y la forma de sus hojas, la textura y el color de la corteza, la clase de sus flores y los frutos a que estas daban lugar; señalaban su región geográfica de origen, hábitat y mapa de distribución; y acababan indicando su código único y ubicación dentro del recinto. Encontré indispensable, por otro lado, añadir un colofón con particularidades tales como el perímetro del tronco, el diámetro de la copa o su altura antes de ser realizada la primera comprobación.

14 Responses

  1. Debajo de esa narración y del rigor científico, percibo algo de ironía. La diversidad reducida a meros datos. El miedito surge con la última frase, tan abierta a la imaginación. Me temo que las siguientes comprobaciones serán intervencionistas y antinatura, contra la diversidad. ¡Glubs! 😥 Estupenda crítica del orden exagerado y del control absoluto: otro tipo de desorden. Los extremos terminan por juntarse en el infinito. Suerte y abrazote, Enrique.

    1. Cuánto lo siento, Rafa. La elaboración de este relato puede sugerir una intención sería, y no digo que en el fondo no la tenga, pero en esencia es la historia de un despropósito. Por lo que me sabe mal que le hayáis dedicado tan fantásticos comentarios. No cabe, pues, opción más digna que explicar el «chiste» ya, porque se trata de eso, de una broma. La primera comprobación que hace el técnico es la de averiguar la edad de cada árbol, y los va talando uno a uno para ello. Muchas gracias por todo, Rafa. Ser jurado del anterior certamen puede haberte cargado de buena fe. Un abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    Un método tan riguroso que puede no tener fin. Desde la primera comprobación, con todos sus parámetros, a esos árboles les habrá dado tiempo a aumentar el grosor de su tronco y de su altura, a tener retoños, pasar crisis o secarse. No se puede enmarcar a seres vivos como si fuesen entes inertes cuando todo está en continuo cambio, más aún lo que tiene una trayectoria orgánica. Tanto orden casi hace añorar la jungla anterior, el abandono administrativo antes que un control tan puntilloso como imposible. A este sesudo trabajador se le pueden ocurrir más factores dignos de ser reseñados en sus fichas y clasificaciones. Una cosa es segura, trabajo no le va a faltar. Ahora entiendo eso de «los árboles impiden ver el bosque».
    Muy original y trabajado, Enrique, con un final que no es el golpe sorpresivo que podríamos esperar, pero que, por ello, precisamente, sorprende más aún.
    Un abrazo y suerte

    1. Enrique Mochón Romera

      Te digo lo mismo que a Rafa, Ángel. Fantástico también tu comentario, digamos que me conmueve vuestro interés por encontrar cosas en el texto que justifiquen su escritura, pero resulta que ese golpe sorpresivo que tú esperabas podría haberlo escondido demasiado. Te confieso que se lo he dado a leer a la IA, para ver si lo entendía, y tampoco. Este técnico de campo es tan riguroso en sus métodos que no ha encontrado un modo más fiable de hallar la edad de cada ejemplar talando los todos. Muchas gracias por todo, Ángel. Y lo siento. Un abrazo

      1. Ángel Saiz Mora

        Soy yo qyien siente no haber encontrado ese sentido, Enrique, o haber creído hallar otro alternativo. De una forma o de otra, tu relato sigue siendo diferente, original y maravillosamente escrito.
        Ahí va otro abrazo

  3. Gema Herráez

    Rigor contra el desorden. No sé si podrá contra la falta de medios, financiación e interés de las autoridades pertinentes.
    Un abrazo

    1. Muchas gracias, Gema. A este técnico de campo es muy posible que le haya venido grande el puesto, y no por falta de empeño. Tras realizar la primera medición ha dejado el bosque de la diversidad convertido en un erial lleno de tocones. Siento no haberlo explicado más claro. Un abrazo y muchas gracias.

  4. Pablo Núñez

    Un bosque inanimado lleno de tocones. El técnico, en su exagerado rigor, ha terminado por despoblar su entorno de trabajo. Lo mismo algún día se da cuenta del disparate.
    Un abrazo, Henry. Sigue escribiendo así.

    1. Enrique Mochón Romera

      Muchas gracias, Paul.
      Creo que no es fácil meterse en la mente de este personaje. Ni siquiera sabemos si es del todo consciente de lo que ha hecho. Y sí, lo más seguro es que siga escribiendo así, mal que me pese.
      Un abrazo.

  5. Reconozco que he necesitado leer los comentarios para acabar de pillarle el punto, que estaba segura de que sería importante, visto lo bien que estaba escrito. Además de esa intención original del escritor, yo le veo otra cosa que también me gusta: la confirmación de que un exceso puede producir el efecto contrario. En este caso, el exceso de orden produce el mayor desorden posible de un bosque: la ausencia de árboles.

    1. Enrique Mochón Romera

      Muchas gracias por todo, Edita.
      A mí me gustan tus reflexiones, aplicables con acierto a cualquier ámbito, con esa conclusión final, impactante, de que la tala de un bosque supone para él el mayor desorden posible. Genial.
      Un abrazo.

  6. Rosalía Guerrero

    Qué fuerte, todos los árboles traslados, o de cómo el exceso de orden puede preceder al caos.
    No me gusta que los talen, pero sí la reflexión a la qué nos lleva tu micro.
    un abrazo y suerte.

    1. Pues sí, se podría pensar que el orden tiene tiene dos extremos que se tocan, y que ninguno de ellos es apetecible.
      Muchas gracias, Rosalía, y aprovecho para felicitarte por tu final mensual en REC y desearte toda la suerte en ella. Mi voto ya lo tienes. Un abrazo.

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