05. Sin remordimiento
Para complacer a su hija adoptada y aconsejados por psicólogos, la familia decidió adoptar un gato en la protectora local. Sin embargo, el felino padecía problemas gástricos causados por el estrés, una complicación que la madre rechazó de inmediato. Demasiados contratiempos e inconvenientes para una primera experiencia con una mascota. Sin dudarlo, devolvieron al felino al refugio.
Poco después iniciaron la búsqueda de un perro, pero ninguna opción de adopción encajaba con sus exigentes expectativas. Cansados de buscar, abandonaron la idea de adoptar. Compraron una cachorra blanca de Pomerania. Durante las primeras semanas todo parecía perfecto, pero pasados unos meses, la perrita comenzó a reclamar atención constante mediante insistentes ladridos.
Aunque todo cachorro debe ser educado, aquella conducta marcó un antes y un después en el hogar. De nuevo, la familia rechazó al animal por no adaptarse a sus comodidades y decidió ponerlo a la venta sin ningún remordimiento.
Por suerte para la pequeña Pomerania, una amiga amante de los animales se enteró del destino que le esperaba. Sin dudarlo, decidió hacerse cargo de la perrita de inmediato, abriéndole las puertas de su hogar para darle la paciencia, el afecto verdadero y la morada que merecía.


Quien actúa sin medir las consecuencias, con egoísmo, utilizando a seres vivos de los que pronto se cansan, como objetos de usar y tirar, es normal que no experimenten ninguna culpa por ello. Esa perrita estará mucho mejor con una familia más humana, en el mejor de los sentidos.
Un abrazo y suerte, Gemma
Gracias por tu comentario
Adoptar una mascota es como tener un hijo: si no lo vas a cuidar, mejor no lo hagas. Los animales son seres sintientes, y muchos humanos carecen de la empatía suficiente.
Un abrazo y suerte.
Hola;
No sé si soy yo, pero veo la frustración de los padres al no poder devolver todo lo que han adoptado.
¿ Estoy rizando el rizo?
Me alegro por la perrita. Eso sí.