Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

06. ¡Te lo imploro, ven a mí!

Miro al sol con odio cada vez que me atrevo a enfrentar su luz. Ahora vivo en la oscuridad de la noche, expiando mi culpa, lejos de la mirada de mi hija, desviando avergonzado la de mi mujer, humillando la mía en el espejo.

Busco el libro que estoy leyendo; un día lo dejé en la nevera. Le preguntaría a mi mujer, pero no recuerdo su nombre, y no es la primera vez. Un destello de esperanza atraviesa mi mente, y acojo esa visión como una bendición.

Ahora lo sé: fue el alzhéimer, no fue mi culpa. Lo dejo entrar en mi vida. Con alivio, lo arropo en mi corazón como a un amigo que me hará olvidar la imagen de mi nieta inerte en el coche. Por fin dejaré de imaginar a mi pequeña llamando a su abuelo, olvidada y asustada, sola.

Sí, sin duda fue él.

14 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Perder la memoria ha de ser terrible para quien es consciente de su propio y penoso proceso, salvo que aún tenga conciencia sobre algo horrendo que necesite olvidar, de ahí que, a este letal enemigo, tu protagonista lo considere aliado, útil también para culparlo de un despiste propio con las peores consecuencias.
    Un abrazo y suerte, Salvador

  2. Qué bien escondes, Salvador, la razón del protagonista para echarle la culpa al Alzheimer del fatal episodio que marca su vida. Para nada me esperaba ese final. Me ha encantado. Un abrazo y suerte.

    1. Salvador Esteve

      El protagonista culpa a la enfermedad, y además esta le regala el olvido. Gracias por tus palabras, Rosy. Un abrazo.

  3. Rosalía Guerrero

    Incluso una enfermedad tan terrible es preferible para tu protagonista antes que el dolor que le provoca la culpa.
    Un abrazo y suerte

    1. Salvador Esteve

      Gabriel, debe ser durísimo; nosotros solo podemos hacer una especulación emocional.
      Creo que en la mente del personaje seguro rondó la muerte, pero el olvido también era una opción. Gracias por tus palabras. Un abrazo.

  4. Hugo Gonzalez Quintana

    Me has desmontado con ese final.
    La única opción que tiene es el Alzheimer para soportar la culpa.
    Y al releer el texto se entiende todo completamente diferente.

    Me ha gustado mucho.
    Suerte y un abrazo.

    1. Salvador Esteve

      Hugo, la muerte es siempre también una opción, pero el Alzheimer entró en su vida y lo acogió como una liberación. Un placer que te haya gustado. Gracias por tus palabras y un abrazo.

Leave a Reply